Dicen que entre compadres no hay pleito… hasta que aparecen los dólares, las visas y los representantes. Y vaya que el famoso Tour Capibaras terminó pareciéndose más a una pelea de barrio que a una gira de música regional mexicana.
NO HABÍA TAL…
Lo que durante meses vendieron como una hermandad musical entre Chuy Lizárraga y El Coyote terminó convirtiéndose en una auténtica novela sinaloense, de esas que tienen de todo: reclamos, indirectas, acusaciones, representantes villanos, amigos ofendidos y hasta cuentas por cobrar.
Resulta que la ausencia de El Coyote en varias fechas de Estados Unidos destapó una olla de presión que ya venía silbando desde hace rato. Chuy, micrófono en mano y con el público como testigo, decidió sacar los trapitos al sol. Que si el problema era el representante, que si había quienes querían cancelar la gira, que si Julio Preciado tuvo que entrar al quite. Total, que aquello parecía más una asamblea sindical que un concierto.
LAS REDES SOCIALES
Y como en todo pleito mexicano moderno, la verdadera arena no fue el escenario, sino las redes sociales. Ahí donde los seguidores se convierten en jueces, fiscales y hasta ministerios públicos virtuales.
NO ES DE AMIGOS
El Coyote no tardó en responder. Y respondió como quien siente que le movieron el corral. Dijo que eso “no es de amigos” y dejó claro que si alguien quiere seguir con el espectáculo, pues que le cambien el nombre. Porque, según él, Capibaras solo existe si están Chuy y Coyote juntos. ¡Tómala!
EL COCHINO DINERO
Y cuando parecía que la discusión ya estaba suficientemente caliente, llegó el ingrediente que nunca falla para encender cualquier fogata: el dinero.
Porque según El Coyote, el supuesto favor de Julio Preciado para cubrir algunas fechas no salió precisamente gratis. Habló de miles y miles de dólares por presentación y acusó que algunos estaban aprovechando la situación derivada de sus problemas de visa.
QUE CULPA TIENE EL PÚBLICO
Ahí fue cuando el asunto dejó de parecer un problema artístico y empezó a sonar como junta de contadores.
Lo curioso es que los fanáticos compraron boletos para escuchar canciones y terminaron escuchando auditorías.
EL COYOTE SIN VISA
Mientras tanto, nadie ha cancelado oficialmente la gira, pero el ambiente está más tenso que reunión familiar cuando se reparte una herencia.
Y así están las cosas en el mundo grupero: uno sin visa, otro sin paciencia, otro cobrando favores y los representantes recibiendo más menciones que los propios artistas.
ANIMALES MUY TRANQUILOS
Las víboras nomás observamos desde la barranca y llegamos a una conclusión: las capibaras son animales muy tranquilos, muy amigables y muy sociables… pero estas capibaras musicales terminaron demostrando que también saben morder.
Porque una cosa es cantar juntos y otra muy distinta hacer cuentas juntos.
Y esas, dicen los que saben, son las que siempre desafinan.
