Diría el inolvidable Perro Bermúdez: “La tenía, era suya y… la dejó ir”. Y parece que esa narración le queda como anillo al dedo a cierta jugada política que acaba de ocurrir en Puerto Vallarta.
EN CALIDAD “PRÉSTAMO”
Resulta que después de varios meses de préstamo, renta, comisión temporal o como usted quiera llamarle, Gabriel Padilla Cuéllar volvió al redil, pero ahora en el PAN para reencontrarse con su viejo compañero de aventuras políticas, Juan Calderón Ibarría, que todas las encuestas, bien hechas, lo ubican en segundo lugar detrás de Morena.
NO FUNCIONÓ LA CIZAÑA
Y es que, según cuentan los que presumen saberlo todo, hubo quienes quisieron meterles cizaña, sembrar distancia y hasta romper una amistad que lleva más años que algunas promesas de campaña. Pero ya se vio que el intento quedó en eso: intento.
SE LES FUE POR LA BANDA
Lo curioso es que el Partido Verde tuvo en sus manos la posibilidad de convertir a Gabriel en una de sus cartas fuertes rumbo a los próximos tiempos electorales. Lo tuvieron cerca, lo tuvieron adentro, lo tuvieron puesto para firmar… pero al final ocurrió lo que tantas veces pasa en el fútbol y en la política: dudaron un segundo y se les escapó.
LAS DEFINICIONES
Dicen los enterados que más de uno daba por hecho que la relación política entre ambos ya estaba completamente rota y que cada quien tomaría caminos distintos. Sin embargo, las señales recientes apuntan exactamente en sentido contrario. Porque una cosa son los rumores de café y otra muy distinta la realidad que termina imponiéndose cuando llegan las definiciones importantes.
TÉNGALO POR SEGURO
Ahora Gabriel regresa a hacer mancuerna con Juan Calderón Ibarría y todo indica que la dupla volverá a recorrer colonias, saludar vecinos, tomarse fotos y aparecer donde haya reflector disponible.
Y aunque todavía falta tiempo para que se acomoden todas las piezas del tablero electoral, hay quienes consideran que este reencuentro podría tener implicaciones más importantes de las que parecen a simple vista. Después de todo, en política las alianzas personales suelen pesar tanto como las siglas partidistas.
ESO SÍ…
Porque si algo nos ha enseñado la política vallartense es que los amigos pueden distanciarse por estrategia, pero cuando se acercan las elecciones, las amistades suelen recuperar la memoria.
Así que no se sorprenda si en los próximos meses vuelve a ver el binomio Calderón-Padilla más unido que nunca. Al fin y al cabo, en la política, como en el fútbol, hay jugadores que cambian de camiseta… pero nunca de equipo.
TARDE O TEMPRANO
Y mientras algunos siguen preguntándose cómo fue que el Verde dejó escapar una pieza que parecía tener asegurada, otros simplemente observan el movimiento y toman nota. Porque las oportunidades perdidas suelen convertirse, tarde o temprano, en fortalezas para el adversario. Y esta historia, por lo visto, apenas comienza.
