Hay cosas que uno puede olvidar: dónde dejó las llaves, dónde estacionó el carro o hasta el cumpleaños de la suegra —aunque eso último te puede salir caro—.
Pero olvidar que se tiene una obligación alimentaria con los hijos ya es otro cantar.
SERIA LA COSA
Y resulta que en varios estados de la República la cosa se está poniendo seria: si apareces como deudor alimentario, la licencia de conducir puede convertirse en otro trámite donde te digan: “primero arregle sus cuentas y luego hablamos”.
DÉJATE CAER
Nuevo León ya incorporó expresamente como requisito acreditar que no se está inscrito en los registros de obligaciones alimentarias, o demostrar que el adeudo fue pagado. En Veracruz, desde diciembre de 2025, también se exige el certificado correspondiente para tramitar o renovar la licencia. Y Querétaro anunció la misma medida a partir de mayo de 2026.
¡Mira nomás! Ahora resulta que para manejar un automóvil no solamente hay que saber meter primera, segunda y tercera… también hay que saber cumplir con las obligaciones de padre o madre.
Y aquí viene la parte que ya no da tanta risa.
Porque una cosa es deberle al banco, al amigo que prestó para la fiesta o hasta al de la tanda —aunque con éste último uno mejor ni se meta—, y otra muy distinta es dejar de cumplir con la manutención de los hijos.
Ahí no hay crédito que valga ni tarjeta que resuelva.
POR AHORA…
En Jalisco, por ahora, esto no es una obligación vigente para obtener o renovar la licencia. Sí existen iniciativas que plantean limitar la expedición o refrendo de licencias a quienes aparezcan como deudores alimentarios, pero permanecen en proceso legislativo.
Así que todavía no corra usted a esconder la licencia ni a buscar al abogado. Pero tampoco se confíe.
TENDENCIA NACIONAL
Porque la tendencia nacional va dejando un mensaje bastante claro: las obligaciones alimentarias no son un asunto que pueda mandarse al cajón de “luego vemos”.
Y como decía mi abuela Petra Navarro: “para lo limpio, ni jabón se ocupa”.
Así que, si quiere manejar tranquilo, más vale traer licencia vigente… y, sobre todo, las cuentas claras con los hijos.
Porque para acelerar el carro basta con pisarle al pedal.
Para hacerse responsable, hace falta algo más.
