Acompañar a nuestra Presidenta, Claudia Sheinbaum, en la presentación de su Segundo Informe de Gobierno en Jalisco fue un momento importante para quienes creemos en la transformación de nuestro país.
Ver a miles de compañeras y compañeros reunidos en la Arena VFG habla de un movimiento vivo, de un proyecto que tiene rumbo y, sobre todo, de un pueblo que quiere que los resultados de la Transformación lleguen a cada rincón de nuestro estado.
La Presidenta habló de resultados y de futuro. De vivienda, infraestructura, educación, programas sociales y de grandes proyectos que cambiarán la manera en que Jalisco se conecta y se desarrolla.
Pero para quienes hacemos política desde el territorio, hay una pregunta que debemos hacernos: ¿cómo hacemos que esta transformación llegue también a Puerto Vallarta?
La respuesta, estoy convencido, está en algo muy sencillo: escuchar al pueblo y caminar de la mano de las bases.
Puerto Vallarta tiene necesidades muy concretas y una ciudadanía que merece ser escuchada. La Transformación no puede quedarse en los discursos, en los eventos o en las fotografías. Tiene que sentirse en las colonias, en las comunidades, en nuestras calles y en la vida diaria de las familias vallartenses.
Y también debemos tener la madurez para reconocer cuando los ciclos terminan.
Quienes tuvieron la oportunidad de llevar la Transformación a Puerto Vallarta y no estuvieron a la altura de esa responsabilidad, deben entender que es momento de hacerse a un lado. No podemos convertir la política en una obsesión por regresar al poder ni pretender que el pasado sea el camino hacia el futuro.
Es tiempo de nuevos cuadros.
De mujeres y hombres que vengan del territorio, que conozcan las necesidades de nuestra gente, que no aparezcan solamente en tiempos electorales y que entiendan que representar al pueblo significa caminar con él, escucharlo y responderle.
Nuevos liderazgos que no lleguen por ambición personal, sino desde el corazón, desde la convicción y desde el compromiso de servir.
Porque la Transformación necesita rostros nuevos, ideas nuevas y, sobre todo, personas que entiendan que el protagonista de este proceso no es un político: es el pueblo.
Estoy convencido de que Puerto Vallarta puede ser parte fundamental de este segundo piso de la Transformación. Pero para lograrlo necesitamos organización, unidad y mucha cercanía con la gente.
La política se hace caminando. Se hace escuchando. Se hace estando presentes.
Por eso, quienes queremos construir un mejor futuro para Puerto Vallarta debemos hacerlo de la mano de las bases y de la mano del pueblo.
La Transformación ya está en marcha.
Ahora hagamos que también llegue a Puerto Vallarta, con nuevas ideas y con el corazón puesto en nuestra gente.
