Hay políticas públicas que se anuncian y hay políticas que cambian vidas. Las pensiones para nuestras personas adultas mayores son, sin duda, uno de los grandes ejemplos de que cuando el gobierno pone al pueblo en el centro, la transformación se siente en los hogares.
Hoy quiero reconocer al presidente Andrés Manuel López Obrador, porque fue durante su gobierno cuando estos apoyos se convirtieron en un derecho para millones de mexicanas y mexicanos, y a nuestra presidenta Claudia Sheinbaum, por darles continuidad y ampliar esta visión de bienestar.
La Pensión Mujeres Bienestar a partir de los 60 años y la pensión universal para quienes tienen 65 años o más representan mucho más que un apoyo económico: son un reconocimiento a toda una vida de trabajo, esfuerzo y aportaciones a nuestro país.
En Puerto Vallarta lo vemos todos los días. Familias que hoy cuentan con un ingreso que les permite comprar sus medicamentos, cubrir necesidades básicas o simplemente vivir con mayor tranquilidad. Historias que nos recuerdan que el bienestar no debe ser un privilegio, sino un derecho.
Para quienes creemos en la Cuarta Transformación, esto es justicia social: devolverle un poco a quienes durante toda su vida lo dieron todo por México.
Y hay algo que no debemos olvidar: los programas sociales no son dádivas. Son derechos conquistados por el pueblo y una muestra de que cuando se gobierna para quienes más lo necesitan, México puede cambiar para bien.
El bienestar se siente. La transformación se vive. Y Puerto Vallarta también es parte de ella.
