Hay una diferencia importante entre gobernar desde un escritorio y salir a encontrarse con la gente.
Durante estas semanas, nuestra presidenta Claudia Sheinbaum recorrió el país para presentar los avances de sus primeros dos años de gobierno. En Guadalajara tuve la oportunidad de escucharla de cerca, conocer los proyectos que vienen para Jalisco y, sobre todo, ver una forma distinta de rendir cuentas: frente a la gente y en territorio.
Y hoy, en el Zócalo de la Ciudad de México, esa gira llegó a su cierre.
Lo que más me enorgullece de este ejercicio es la cercanía. No solamente entregar un informe, sino ir a las plazas, a los estados, escuchar y hablar de los resultados que se están construyendo en cada región.
En Jalisco habló de obras que impactan directamente nuestra vida cotidiana: agua, infraestructura, vivienda, educación y desarrollo. También presentó cifras de los programas sociales que llegan a cientos de miles de familias jaliscienses.
Rendir cuentas significa decirle a la gente qué se hizo, qué falta y hacia dónde vamos.
Eso es lo que reconocemos los mexicanos de nuestra presidenta.
Hoy, al verla cerrar este recorrido nacional, me quedo con una idea sencilla: la transformación también se construye cuando el gobierno mantiene los pies en el territorio y entiende que informar es una responsabilidad frente al pueblo.
Reconocer los resultados no significa pensar que todo está resuelto. Significa también tener la capacidad de mirar lo que se ha avanzado y, al mismo tiempo, entender que todavía hay mucho por hacer.
Cercanía, rendición de cuentas y trabajo en territorio.
Porque gobernar también es estar cerca, escuchar y regresar a decirle a la gente: la transformación del país está en marcha y tu formas parte de ella.
