A Diego Franco le tocaba ser candidato de Movimiento Ciudadano en el 2021, pero el Cepillo Dávalos metió la cola y la candidata fue Lupita Guerrero.
El resultado fue bastante lógico: puedes nombrar cónsul a tu caballo, pero éste jamás te firmará una visa. El profe Luis Michel de MORENA ganó la elección con 25,780 votos y Lupita Guerrero quedó en segundo lugar con tan solo 22,552 sufragios.
Fue la primera gran escisión de Movimiento ciudadano, Lupita Guerrero se quedó con 22,552 votos y Luis Munguia con 20,531 votos; entre los dos conservaron 43,083 de los 50 mil votos con los que tres años antes se había reelecto Arturo Dávalos.
Seguramente Diego Franco hubiera sido un mejor candidato pero nunca lo sabremos a ciencia cierta, lo único claro es que Franco finalmente tiene en sus manos la candidatura de MC a la alcaldía de Puerto Vallarta, tras el destierro de El Mochilas, quien el año pasado consiguió 27,276 votos, cifra que representa más o menos el voto duro del partido naranja.
El sábado pasado la crema y nata del naranja se dio cita en el Centro Internacional de Convenciones de Puerto Vallarta para entronizar a Diego Franco como el nuevo jefe, quien cándidamente aceptó la precandidatura que por algunas semanas tuvo en su bolsillo El Cepillo Dávalos.
Y es que la mala noticia es que la candidatura de Diego Franco será una labor de sacrificio en las próximas elecciones toda vez que queda claro que el gobernador Pablo Lemus de nueva cuenta apoyará la candidatura de Luis Munguía.
Una vez más, como en el 21, El Jefe Diego será condenado a una jugada de sacrificio y su trabajo consistirá en que esos 27 mil votos de Movimiento Ciudadano no se dispersen en beneficio de otra candidatura.
Sin duda alguna la elección del año entrante será muy reñida, una elección de tercios entre el Partido Verde, Morena y Movimiento Ciudadano. Si MC presentara un candidato altamente competitivo, como Arturo Dávalos, sería para ganar, pero esa no es la intención del gobernador Lemus.
En cambio con un candidato de sacrificio como Diego Franco el voto opositor se fracturaría de manera importante, permitiendo que Luis Munguia gane la reelección con muchos menos votos de los 49,879 que consiguió en el 2024.
La posibilidad de una candidatura fuerte con Juan Calderón al frente de una coalición PAN-PRI-PRD aumenta la posibilidad del voto opositor dividido y le allana la reelección a Luis Munguía, porque el voto no se crea ni se destruye, simplemente se reparte entre los mismos partidos de siempre.
Por supuesto que Luis Munguia está bastante desgastado ante la opinión pública, pero teniendo el manejo de una nómina millonaria garantiza que la gran mayoría de sus seguidores, sus famosos ejércitos verdes, se mantengan activos y aceitados a base de billetazos.
Porque hay que decirlo con todas sus letras: quienes votaron por Luis Munguia no lo hicieron porque fuera el mejor candidato, sino porque fue el que más les convenía. Los que lo insultan en las redes sociales ni siquiera acudirán a las urnas a manifestar su repudio contra porque forman parte de ese 50% de electorado que simplemente no vota.
El otro 50% de electores que sí vota lo hace pensando en quién le garantiza mayores privilegios, normalmente relacionados con la nómina municipal.
Solamente un ciego no es capaz de ver la enorme cantidad de millones que Luis Munguía está repartiendo entre los vallartenses desde hace algunas semanas que arrancó su ostentosa precampaña en pos de la elección.
Pero que nadie se ponga triste, porque todos los emecistas que harán trabajo electoral el año entrante tendrán como recompensa otros tres años mamando del presupuesto estatal.
Porque a todas las luminarias naranjas que vimos en el evento del sábado pasado los caracteriza un mismo sello: todos están dentro de la nómina del gobierno estatal, desde la administradora de la UNIRSE Yésica Zatarain hasta el propio Diego Franco, sin olvidar al famoso Cepillo Dávalos que ahora es un renombrado catedrático al frente del TEC Vallarta, o la señorita Rocío Cerón, que hoy le jura al MC una fidelidad tan perruna como la que le profesó al PRI en sus años de gloria, principalmente luego de haber rendido protesta como titular del Centro REDi Puerto Vallarta.
