La nueva campaña que anunció el Gobierno de Jalisco para prevenir el reclutamiento de menores mediante engaños, la trata de personas y la explotación sexual no debería pasar desapercibida. Al contrario. Ojalá sirva para que muchos despertemos de una vez por todas.
CONECTADO AL WiFi
Porque mientras algunos siguen creyendo que el mayor peligro para un adolescente es que llegue cinco minutos después del horario acordado, el verdadero enemigo ya está sentado en la sala de la casa… conectado al Wi-Fi.
No toca la puerta. No rompe ventanas. No salta bardas.
Llega disfrazado de amigo en Roblox, compañero de escuadra en Free Fire o aliado en Call of Duty. A veces presume tener la misma edad; otras, ofrece un celular nuevo, diamantes para el videojuego o un trabajo donde, sin experiencia, prometen ganar 20 o 30 mil pesos al mes cuidando un rancho, siendo modelo, guardia de seguridad o hasta integrante de una supuesta Guardia Nacional. Y todavía hay quien piensa que eso “se ve muy buena oportunidad”.

LAS REDES SOCIALES
El problema no es la tecnología. Tampoco los videojuegos. Mucho menos las redes sociales.
El problema comienza cuando el celular termina convirtiéndose en la nueva nana. La famosa “cyber nanny”.
PARA QUE NO “MOLESTE”
Qué cómodo resulta entregar una tableta a un niño para que no moleste, regalar un teléfono a los diez años para que “esté entretenido” o permitir que el adolescente pase seis o siete horas encerrado en su cuarto porque “por lo menos está en la casa”. Sí… está en la casa. Pero nadie sabe realmente con quién está hablando.
Hay padres que conocen perfectamente el nombre del maestro de matemáticas, pero jamás han preguntado quiénes son los amigos con los que juegan en línea sus hijos todas las noches. Y ahí comienza el desapego.
VOLVER A CONVERSAR
No se trata de repartir culpas. Mucho menos de convertir esto en una competencia para señalar quién es mejor padre o madre. Eso sería simplificar un problema complejo. Se trata de observar conductas. De volver a conversar.
De recuperar la costumbre de sentarse a la mesa sin que cada integrante de la familia esté mirando una pantalla distinta.
Porque los delincuentes no necesitan ser brillantes cuando encuentran adolescentes necesitados de atención, reconocimiento o simplemente alguien que los escuche.

RECLUTAR JÓVENES
Las autoridades tienen razón cuando hablan de prevención. Claro que deben investigar, eliminar perfiles falsos y perseguir a quienes utilizan internet para reclutar jóvenes.
Pero también sería ingenuo pensar que toda la responsabilidad puede recaer en el gobierno.
EL PRIMER FILTRO PARENTAL
Ninguna Fiscalía podrá sustituir una conversación entre padre e hijo.
Ninguna campaña en redes sociales será más efectiva que una familia interesada en saber cómo estuvo el día de sus hijos.
Ningún algoritmo detectará antes que una madre o un padre que algo está cambiando en el comportamiento de un adolescente.
Durante muchos años fue común escuchar que “la calle educa”. Hoy ya ni siquiera hace falta salir de casa.
La calle ahora cabe en un teléfono. Y, como toda calle, tiene gente buena… pero también personas esperando a la siguiente víctima.
PADRES PRESENTES
Quizá la mayor reflexión sea esa, nuestros hijos no necesitan únicamente internet más rápido…necesitan adultos más presentes.
Porque cuando el afecto, el diálogo y la confianza desaparecen del hogar, siempre habrá alguien, del otro lado de la pantalla, dispuesto a ocupar ese lugar.
Y esas, créame, son las amistades que ninguna familia quisiera aceptar como solicitud.
