Tras estirar al máximo los tiempos internos de Morena, el alcalde de Bahía de Banderas, Héctor Santana finalmente solicitó ayer licencia para separarse del cargo a fin de estar habilitado para registrarse el día de mañana como aspirante a la candidatura guinda a la gubernatura de Nayarit.
La forma en que Santana postergó al máximo su salida de la alcaldía puede ser un mensaje de que ya sabe lo que pasará al término de este proceso interno de Morena mediante el cual se definirá al coordinador estatal que en automático se convertirá en candidato a gobernador cuando se cumplan los tiempos electorales.
Y es que a pesar del buen trabajo que ha realizado en Bahía de Banderas, Héctor Santana no la tiene fácil ante sus dos principales competidoras, la alcaldesa de Tepic Geraldine Ponce y la senadora con licencia Jasmine Bugarín.
Mientras Geraldine es la candidata natural debido al respaldo que siempre ha tenido desde las más altas esferas de Morena, y Jasmine apela a una negociación cupular entre Morena y el Partido Verde, el alcalde de Bahía apuesta su futuro a su popularidad y la red de apoyos que ha logrado tejer en todo el estado.
Si bien desde Bahía se le veía como el candidato del gobernador, en la recta final parece claro que la carta del gobernador es otra dama, Elizabeth López Blanco. Por eso la tranquilidad que ha mostrado en los últimos Héctor Santana pareciera un indicio de que está preparado para un resultado adverso, aunque incluso si saliera derrotado del proceso estaría asegurando su reelección.
De acuerdo con todas las encuestas serias, Nayarit es un estado totalmente morenizado, así que sin importar quién sea el candidato, los altos mandos del partido tienen la certeza de que arrasarán en la próxima contienda, por eso tienen un amplio margen de maniobra a la hora de seleccionar a su candidato.
Por el tamaño de su padrón, Nayarit pesa poco en el contexto nacional, por eso es altamente viable la posibilidad de que el Partido Verde consiga que Morena le ceda la candidatura para Jasmine Bugarín a cambio de que el Verde apoye a Morena en las otras alianzas estatales.
En cuanto a Geraldine, su futuro depende del apoyo que le prodiguen López Obrador y la presidenta Sheinbaum, a quien en alguna ocasión vimos arrullando a la bebé de la alcaldesa, en clara señal del afecto que hay entre ellas.
Por lo tanto, Santana sabe perfectamente que eso de que la candidatura se resolverá por encuesta es algo que está por verse, porque es bien sabido que las encuestas de Morena son como el espíritu santo, todo mundo sabe que existen pero nadie las ha visto.
