La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a la Mañanera de Jalisco, un espacio donde se abordaron temas fundamentales para el presente y futuro de nuestro estado. Ahí se discutieron asuntos relacionados con seguridad, desarrollo económico, infraestructura y bienestar social, temas que impactan directamente la vida de millones de jaliscienses.
Sin embargo, más allá de los temas expuestos, la fecha me llevó a reflexionar sobre un acontecimiento de gran relevancia para nuestra democracia: el Día de la Libertad de Expresión en México, conmemorado el pasado 7 de junio.
La libertad de expresión no es solamente el derecho de periodistas, comunicadores o medios de comunicación a informar. También representa el derecho de la ciudadanía a estar informada, a cuestionar, a opinar y a exigir respuestas de quienes ejercen responsabilidades públicas.
En una democracia moderna, la transparencia y la rendición de cuentas no deben verse como una concesión de los gobiernos, sino como una obligación permanente. Por ello resulta relevante observar ejercicios de comunicación pública donde las autoridades comparecen de manera constante ante los ciudadanos para informar sobre sus acciones, responder cuestionamientos y explicar decisiones.
Nuestra Presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, ha establecido un modelo de comunicación directa y cotidiana con la población, generando espacios permanentes para informar y rendir cuentas. Más allá de las diferencias ideológicas que puedan existir, este ejercicio fortalece la relación entre gobierno y ciudadanía porque coloca la información pública en el centro de todo.
En contraste, en Puerto Vallarta aún existe una deuda pendiente en materia de comunicación gubernamental abierta y constante. Los ciudadanos merecen conocer con mayor claridad qué se está haciendo, cómo se utilizan los recursos públicos y cuáles son los resultados de las decisiones que impactan su vida diaria. Por ejemplo el tema de la recolección de la basura, por qué se decidió contratar una empresa, en qué falló, cuánto se le pagó, cuánto se debe, por qué se rescindió el contrato. Pero hasta hoy nada sabemos.
La rendición de cuentas fortalece la confianza. El silencio, por el contrario, genera dudas y aleja a la ciudadanía de sus instituciones.
En este contexto, también es justo reconocer el trabajo de las y los periodistas, comunicadores y medios de comunicación de Puerto Vallarta, quienes durante décadas han sido una pieza fundamental en la historia, el desarrollo y el crecimiento de nuestra ciudad. Gracias a su labor cotidiana, la sociedad puede conocer lo que ocurre en el ámbito público, ejercer un mayor escrutinio de sus autoridades y participar de manera más informada en la vida democrática.
Hoy, más que nunca, debemos defender la libertad de expresión no solamente como un derecho individual, sino como una herramienta indispensable para construir gobiernos más transparentes, cercanos y responsables.
Porque una sociedad informada siempre será una sociedad más libre. Y un gobierno que informa, escucha y rinde cuentas será siempre un gobierno más fuerte.
