Dicen los que saben que cualquier peso invertido en seguridad, salud y atención de emergencias no es un gasto, sino una inversión. Y aunque la frase suele sonar a discurso de funcionario estrenando micrófono, esta vez hay que reconocer que las cuentas sí parecen cuadrar.
PREFERIBLE
Resulta que el gobernador Pablo Lemus soltó la nada despreciable cantidad de 430 millones de pesos para entregar 146 nuevas ambulancias y vehículos de emergencia que estarán distribuidos en 120 municipios de Jalisco. Y la verdad sea dicha: una ambulancia puede salvar más vidas que cien espectaculares de campaña y doscientas bardas pintadas con sonrisas de futuros candidatos.
Porque mientras algunos políticos andan acelerados midiendo encuestas que todavía no existen, otros tuvieron que reconocer que hay municipios donde una emergencia médica significa esperar horas o rezar para que el vecino tenga camioneta y gasolina.
HUBO DE TODO
Entre las nuevas adquisiciones hay de todo: ambulancias básicas, todoterreno para las comunidades donde los caminos parecen prueba extrema de rally, unidades de terapia intensiva, una pediátrica y hasta vehículos especializados para catástrofes. Porque en Jalisco nunca se sabe si la emergencia será un accidente carretero, una inundación o una conferencia mañanera de algún político en temporada electoral.
CRITERIOS TÉCNICOS
Lemus Navarro insistió en que la distribución no tuvo colores partidistas, sino criterios técnicos y poblacionales. Y eso ya es noticia por sí sola en un país donde muchas veces las ambulancias parecen llegar siguiendo el mapa electoral y no el mapa de necesidades.
¿DE QUÉ SIRVEN?
Pero detrás de las fotos oficiales hay una realidad menos glamorosa: los paramédicos, enfermeras y médicos siguen siendo los verdaderos héroes de la película. Porque de nada sirve una ambulancia nueva si quien la opera trabaja con jornadas interminables y salarios que muchas veces no reflejan la responsabilidad que cargan.
Por eso también anunciaron inversiones en hospitales, particularmente en el Zoquipan, así como mejoras en radiocomunicación y en la red estatal de helipuertos. Traducido al español de la calle: que la ayuda llegue más rápido cuando alguien está entre la vida y la muerte.
EL VERDADERO LUJO…
Y es que Jalisco ya no puede darse el lujo de improvisar. No solamente porque la población crece, sino porque Guadalajara tiene encima una responsabilidad internacional que cada día se acerca más rápido que una campaña adelantada: ser una de las tres sedes mexicanas del Mundial de Futbol junto con Monterrey y la Ciudad de México.
PARA DEMOSTRAR
Y cuando llegue el Mundial no bastará con presumir estadios bonitos, fan fests llenos de música y selfies con extranjeros. También habrá que demostrar capacidad de respuesta médica, protección civil eficiente, infraestructura hospitalaria y sistemas de emergencia funcionando como reloj suizo.
NOS PREGUNTAREMOS
Porque cuando millones de ojos estén puestos sobre Jalisco, nadie va a preguntar cuántas lonas colgó tal o cual aspirante. Lo que preguntarán es cuánto tarda una ambulancia en llegar, cuántas vidas puede salvar y qué tan preparado está el estado para responder a una emergencia.
QUE REGRESEN VIVOS
Por eso, aunque a algunos les duela reconocerlo, hay inversiones que sí dejan dividendos. No en votos necesariamente, sino en algo mucho más importante: personas que regresan vivas a casa.
Y en estos tiempos, donde abundan los discursos de emergencia, pero escasean las soluciones de emergencia, eso ya es bastante ganancia.
