
Mientras unos andaban buscando a la CIA en Chihuahua, otros terminaron buscando la salida más cercana cuando la presidenta Claudia Sheinbaum comenzó a repartir candela contra la oposición.
Lo que empezó como un informe para celebrar dos años de su triunfo electoral acabó pareciendo una función de lucha libre. Apenas mencionó a la “derecha entreguista” y a los sectores conservadores que, según dijo, promueven presiones extranjeras contra México, cuando los aplausos se transformaron en una sonora rechifla acompañada por el clásico y siempre efectivo: “¡Fuera, fuera!”.
CRITICAS Y PORRAS
Porque si algo tiene Morena es que convierte cualquier informe en una asamblea de porras y cualquier crítica en una sesión de exorcismo político.
Y es que la Presidenta no se guardó nada.
Primero les recordó a sus adversarios el episodio de Chihuahua y la polémica por la presunta participación de agentes estadounidenses en territorio nacional.
Después sacó del baúl de los recuerdos a Hernán Cortés. Sí, leyó usted bien.
HACE CINCO SIGLOS
Resulta que la visita de la española Isabel Díaz Ayuso terminó convertida en prueba de que la oposición mexicana anda muy cómoda coqueteando con la ultraderecha internacional y, de paso, rindiéndole homenajes al conquistador que llegó hace más de cinco siglos.
Uno imagina a los panistas escuchando aquello y preguntándose si estaban participando en una conferencia política o en un capítulo especial de “La Rosa de Guadalupe Colonial”.
REUNIERON S 130 MIL
Mientras tanto, en el Monumento a la Revolución se reunieron 130 mil personas, según las cifras oficiales. Una multitud suficiente para llenar plazas, calles y también las redes sociales con fotografías aéreas que los morenistas compartieron con el entusiasmo de quien presume la fiesta de quince años más concurrida del barrio.
Y desde ahí, Sheinbaum lanzó otro mensaje que seguramente provocó más de un atragantamiento en algunas oficinas de Washington.
Dijo que la ultraderecha estadounidense busca influir en México rumbo a las próximas elecciones y que detrás de campañas mediáticas, cuentas pagadas y ejércitos de robots digitales existen intereses conservadores nacionales y extranjeros.
PIÑATAS… NO
En pocas palabras: los bots ya no vienen de Rusia, ahora llegan con visa americana.
Pero la frase de la tarde fue otra: “México no es piñata de nadie”. Y la verdad es que la imagen quedó perfecta.
“INFUNDIOS”
Porque en los últimos meses México ha sido golpeado desde todos los ángulos: acusaciones, expedientes, filtraciones, señalamientos, listas negras y hasta gobernadores (como Rubén Rocha Moya) convertidos en protagonistas de expedientes judiciales elaborados al otro lado de la frontera.
Por eso la Presidenta lanzó una advertencia que sonó más a mensaje político que a simple reflexión diplomática: cuidado con dejar que las fiscalías estadounidenses terminen convirtiéndose en árbitros de la política mexicana.
PASADO Y PRESENTE
Mientras tanto, la oposición sigue atrapada en un problema existencial. Cada vez que intenta hablar de seguridad, aparece Calderón.
Cada vez que intenta hablar de soberanía, aparece la CIA.
Cada vez que intenta hablar del futuro, aparece Hernán Cortés.
Y cada vez que intenta organizar un acto de respaldo, aparece Vicente Fox.
REUNIÓN HISTÓRICA
La verdad sea dicha: la oposición tiene tan mala suerte que cuando intenta proyectar modernidad termina organizando reuniones históricas.
Y Morena, que tampoco desperdicia una buena polémica, aprovechó la ocasión para convertir un informe de gobierno en un acto de reafirmación ideológica, con porras, rechiflas, enemigos externos, advertencias sobre la ultraderecha y hasta referencias al siglo XVI.
LA INSEGURIDAD
En resumen: unos buscan la reconquista, otros denuncian la conquista.
Y en medio de todos ellos, los mexicanos seguimos esperando que alguien conquiste de una vez por todas el problema de la inseguridad.
