Hay un viejo dicho que reza: “No se puede tapar el sol con un dedo.” En Jalisco, al parecer, algunos creen que sí… siempre y cuando ese dedo lleve una estrella dibujada.
Mientras en Guadalajara celebran reconocimientos gastronómicos, organizan ceremonias y presumen destinos de clase mundial, en Puerto Vallarta la escena es muy distinta: restaurantes donde los meseros ya saludan por nombre a las sillas vacías; hoteles con más habitaciones disponibles que ocupadas; comercios donde el eco responde más rápido que un cliente; y propietarios haciendo malabares para pagar la renta, la nómina, el Seguro Social… o simplemente para no bajar la cortina de manera definitiva. Y eso sí preocupa.
LA JOYA TURÍSTICA
Porque Puerto Vallarta no es un destino cualquiera. Es, junto con Guadalajara, la joya turística de Jalisco. O al menos eso nos repiten en cada informe oficial. El problema es que las joyas también pierden brillo cuando nadie las pule.
ES UNA PENA
La secretaria de Turismo, Michelle Fridman, tendrá seguramente magníficas presentaciones en PowerPoint, estadísticas muy coloridas y videos espectaculares grabados con drones. Lo malo es que los drones no consumen en los restaurantes, no reservan habitaciones y tampoco compran artesanías.
NOS URGEN TURISTAS
Lo que hoy necesita Vallarta no son más producciones cinematográficas para redes sociales…necesita turistas.
Porque las campañas de promoción se miden con ocupación hotelera, derrama económica y consumo… no con la cantidad de “me gusta” en Facebook o Instagram.
Y luego llegó la fiebre de las estrellas Michelin ¡Qué maravilla!
AHORA SE PRIVILEGIA
Resulta que ahora pareciera que lo importante no es llenar los restaurantes, sino llenar comunicados de prensa. Desde luego que un reconocimiento internacional siempre será motivo de orgullo cuando se obtiene por méritos propios. Sin embargo, entre muchos empresarios ha comenzado a crecer una pregunta incómoda: ¿de qué sirve presumir estrellas si las mesas siguen vacías?
LA QUE SÍ IMPORTA
Porque, al final del día, ninguna estrella paga la luz, ninguna estrella cubre la nómina, ninguna estrella liquida impuestos. Y ninguna estrella evita que un negocio cierre sus puertas.
Mientras tanto, la otra estrella… la de la canasta básica… esa sí sigue subiendo. Ir al supermercado ya parece excursión de lujo. Uno entra por un litro de leche y sale hipotecando el aguinaldo. Nos dicen que los salarios han aumentado. Puede ser. Pero también aumentó el precio de casi todo lo que compramos. Así que el bolsillo de los mexicanos sigue viviendo en permanente temporada baja.
HASTA ESO…
Los empresarios vallartenses no están pidiendo milagros. Mucho menos trato preferencial. Están exigiendo algo elemental: una estrategia seria para atraer visitantes, fortalecer el turismo nacional, recuperar mercados internacionales y darle oxígeno a miles de negocios que hoy sobreviven literalmente al día.
PERDEMOS TODOS
Porque cuando un restaurante cierra no pierde únicamente el dueño, pierde el cocinero, pierde el mesero, pierde el pescador que surtía el producto., pierde el taxista, pierde el músico que amenizaba las noches, pierde el artesano.
…Para acabar pronto pierde toda una cadena económica que depende del turismo.
DISCURSOS HUECOS
A veces da la impresión de que desde las oficinas con aire acondicionado la crisis no alcanza a sentirse. Pero basta caminar unas cuantas cuadras por el centro de Puerto Vallarta para descubrir que la realidad no necesita boletines de prensa, la ciudad necesita soluciones.
Como solía decir mi abuela Petra Navarro: “Las apariencias llenan los ojos; el trabajo llena la olla.” Y por estos días, en muchos hogares vallartenses la olla empieza a sonar más hueca que los discursos oficiales.
Porque, al final de cuentas, las estrellas sirven para adornar el cielo… pero son los turistas quienes mantienen encendida la ciudad.
