Hay refranes que sobreviven a las generaciones porque describen mejor la realidad que muchos discursos oficiales, uno de ellos dice: “Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”. Y vaya que viene como anillo al dedo en este tema que abordaremos.
Lo que está ocurriendo en la Zona Metropolitana de Guadalajara no debería verse en Puerto Vallarta como un problema ajeno. Al contrario. Tendría que encender todas las alarmas.
EL URGENTE LLAMADO
El gobernador Pablo Lemus Navarro lanzó un llamado que no pasó desapercibido: todas las instituciones, federales, estatales y municipales, deben pagar el agua que consumen del SIAPA. Todas, sin excepciones. Porque cuando el dinero no alcanza para invertir en infraestructura, el sistema comienza a resentirse. Y entonces llegan las fugas, el agua turbia, la escasez y, finalmente, las crisis.
LA FEDERACIÓN NO
El mensaje lleva destinatario, pero también moraleja: Lemus fue claro al señalar que la Federación no ha destinado recursos para obras hidráulicas de gran calado y que, ante esa realidad, Jalisco tendrá que salir adelante con recursos propios. Incluso anunció medidas extraordinarias, como distribuir agua sin costo a la población donde sea necesario. Es decir, apagar incendios mientras se busca reconstruir la casa.
NO SOMOS INMUNES
Y aquí es donde el refrán vuelve a cobrar sentido, porque Puerto Vallarta presume —con razón— tener un organismo operador mucho más sano que otros del estado. Sin embargo, eso no significa que sea inmune a los problemas del futuro.
AMBICIOSO PROYECTO
El director de SEAPAL, Carlos Ruiz, no está cruzado de brazos, al contrario, ya entregó personalmente al gobernador un ambicioso proyecto hidráulico cercano a los 900 millones de pesos, dividido en tres etapas.
SERÍA POR ETAPAS
La primera contempla una inversión de alrededor de 400 millones para incorporar 350 litros por segundo al sistema, mediante una derivadora sobre el río Ameca, una retenida, una nueva planta potabilizadora y nuevas redes de distribución.
Traducido al español de a pie: prepararse antes de que llegue la sed.
PASO A PASITO
Porque las ciudades no se quedan sin agua de un día para otro, primero llegan los avisos, luego las restricciones, después los tandeos y finalmente las explicaciones.
Carlos Ruiz también puso otro tema sobre la mesa que no deja de ser curioso, ya que mientras la mayoría de las dependencias estatales están al corriente en sus pagos, existe una vieja ambigüedad legal que permite que los edificios del Ayuntamiento prácticamente no paguen el servicio de agua potable.
TODOS COLUDOS
Vaya paradoja: se le exige al ciudadano que pague puntualmente su recibo, pero el propio gobierno consume agua sin cubrir su costo. Así cualquiera administra.
Si el gobernador está pidiendo que todas las instituciones paguen en Guadalajara, quizá no tarde mucho en preguntarse por qué en Puerto Vallarta todavía existen esas excepciones.
TODO SE PAGA
Porque el agua no entiende de colores partidistas ni de vacíos jurídicos. Las bombas funcionan con electricidad, las plantas requieren mantenimiento y las tuberías no aceptan discursos como forma de pago.
Jalisco acaba de demostrar durante el Mundial de Futbol que, cuando se organiza, puede poner el ejemplo ante el país y ante el mundo. Ahora viene una prueba mucho menos vistosa, pero infinitamente más importante: garantizar agua suficiente y de calidad para los próximos años.
EL NECIO… ESPERA
Y ahí es donde Puerto Vallarta haría bien en no confiarse. Porque hoy las barbas que están cortando son las del SIAPA… mañana podrían ser las del SEAPAL.
Y ya lo decía mi abuela Petra Navarro: “Los problemas nunca avisan cuando vienen; siempre mandan primero pequeñas señales. El sabio las escucha, el necio espera a que le toquen la puerta.”
