Una alarma —y de las buenas— se encendió esta semana en Puerto Vallarta, porque al parecer aquí los hidrantes sirven más de adorno urbano que para apagar incendios. Y es que mientras la ciudad presume ser destino turístico internacional, en temas de emergencias seguimos jugando a “a ver si funciona”.
HASTA COCODRILOS
Resulta que en la emblemática Marina Vallarta, donde conviven yates millonarios, turistas bronceados y hasta cocodrilos VIP, una embarcación terminó envuelta en llamas. Pero el verdadero espectáculo vino después, cuando intentaron sofocar el incendio y ¡sorpresa!… los hidrantes no funcionaban.
Sí, así como se lee. Los aparatos que se supone deben estar listos para una emergencia estaban más secos que discurso de campaña después de elecciones.
HASTA EN FACEBOOK
Las redes sociales hicieron lo suyo y documentaron el triste final: la embarcación terminó hundida en los muelles mientras más de uno seguramente rezaba para que el fuego no alcanzara otras naves. Porque una cosa es presumir Marina de lujo… y otra muy distinta tener cómo reaccionar cuando las cosas se salen de control.
QUÉ ESTÁ HACIENDO
Y aquí viene la pregunta incómoda: ¿qué está haciendo la Dirección de Protección Civil? Porque revisar hidrantes, tomas de agua y sistemas contra incendios no es precisamente decoración administrativa. Hoteles, hospitales, edificios y zonas turísticas deben contar con estos sistemas funcionando al cien… no nomás para la foto de inspección.
CUERPO DE BOMBEROS
Desde hace años se ha insistido en lo mismo: el Cuerpo de Bomberos necesita equipo digno de una ciudad turística como Puerto Vallarta. Escaleras telescópicas, mangueras, camiones cisterna y unidades modernas. Pero seguimos dependiendo de donativos de ciudades como Santa Bárbara, California o Mission, Texas, como si Vallarta fuera un pueblito sin presupuesto.
Y no. Puerto Vallarta tiene dinero para eso y más. Lo que parece faltar es voluntad, planeación y menos simulación.
CON MOÑO Y TODO
Porque mientras unos andan inaugurando banquetas con moño y otros tomándose selfies en eventos, los bomberos siguen haciendo milagros con equipo parchado y ahora hasta hidrantes fantasmas.
PROBLEMAS PEQUEÑOS
Por cierto, hablando de detalles “pequeños” que exhiben grandes problemas… ya casi se cumple un mes de que el elevador para personas con discapacidad en el edificio del Ayuntamiento vallartense está fuera de servicio. Así que, si alguien ocupa accesibilidad, pues prácticamente le toca encomendarse al santo de su preferencia.
Ojalá que el gobierno de Luis Ernesto Munguía empiece a poner atención en esas cosas que parecen menores, pero que hacen toda la diferencia en una ciudad turística que presume modernidad.
SABRÁN O NO
Y dentro del Cabildo, una de las que más activas se ha visto en estos temas es la regidora Laurel Carrillo Ventura, integrante de la Comisión de Protección Civil. Porque si algo quedó claro con el incendio de Marina Vallarta, es que aquí el problema no es el fuego… sino que cuando llega, nadie sabe si habrá con qué apagarlo.
