En Puerto Vallarta y Bahía de Banderas tenemos de todo: playas de postal, hoteles de cinco estrellas, restaurantes de lujo, desarrollos inmobiliarios que crecen como hongos después de la lluvia y funcionarios que, cuando se trata de presumir resultados, hasta parecen tener superpoderes.
Pero hay algo que ninguna campaña turística puede maquillar.
Hay familias buscando a sus hijos.
Y ahí se acaba la fiesta.
Porque mientras unos discuten si la ocupación hotelera subió o bajó, si llegaron más turistas o si el destino volvió a romper récords, hay padres que no están pensando en habitaciones ocupadas ni en cruceros: están pensando en una sola cosa.
¡DONDE ESTÁ!
¿Dónde está mi hijo? El caso más reciente en Puerto Vallarta es el de Kenneth Guerra Cardona, de 15 años, visto por última vez el 16 de agosto de 2026 en la colonia Buenos Aires. La Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Jalisco difundió su ficha y solicitó apoyo ciudadano para localizarlo. Hasta la información pública más reciente disponible, su búsqueda continúa.
Y cruzando el puente, en Bahía de Banderas, está el caso de Xiomara Yamileth Sánchez Gallegos, también de 15 años.
Xiomara fue vista por última vez el 7 de agosto, alrededor de las 13:00 horas, cuando salió de su domicilio en el fraccionamiento Palmares, en San Vicente. Desde entonces, su familia perdió comunicación con ella y solicitó ayuda para localizarla.
Dos adolescentes.
Quince años.
Dos familias esperando.
Y demasiadas preguntas.
¿RECLUTAMIENTO?
Porque aquí viene la parte donde Las Víboras deja de sacar la lengua y empieza a enseñar los colmillos.
En las últimas semanas también se han conocido otros casos de jóvenes desaparecidos relacionados con Jalisco y Nayarit. Incluso se ha planteado como una posible línea de investigación el reclutamiento de menores y jóvenes por grupos criminales, mediante engaños, ofertas de trabajo o amenazas.
Pero cuidado: una cosa es investigar esa posibilidad y otra muy distinta es afirmar que Kenneth o Xiomara hayan sido víctimas de reclutamiento criminal. Eso, hasta ahora, no está acreditado públicamente.
Y precisamente por eso hay que hablar con responsabilidad. No convertir una tragedia en rumor. No fabricar culpables en Facebook. No hacer periodismo de teclado.
HACER QUE NADA PASA
Pero tampoco hacer como que no pasa nada.
Porque resulta que también en julio cinco hermanitos —de 3, 6, 9, 11 y 13 años— fueron reportados como desaparecidos en San Vicente y se activó una Alerta Amber. Afortunadamente, fueron localizados.
Eso debería alegrarnos.
Pero también debería encender una alarma.
ES DE TODOS EL PROBLEMA
Porque si un niño puede desaparecer, si una adolescente puede salir de casa y dejar de comunicarse, si una familia tiene que pegar su fotografía en redes sociales para pedir ayuda, entonces el problema ya no es solamente de una familia. Es de todos.
Y aquí viene la pregunta incómoda: ¿estamos buscando a nuestros desaparecidos con la misma intensidad con la que promocionamos nuestros destinos turísticos?
Porque para vender Puerto Vallarta somos buenísimos.
LA REALIDAD SIN FILTROS
Para presumir Bahía de Banderas también.
Tenemos espectaculares, videos, campañas, influencers, hashtags y discursos.
Pero cuando una madre sale con una fotografía de su hija en la mano, ya no hay filtro de Instagram que valga. Ahí sólo queda la realidad.
Y la realidad dice que dos adolescentes de 15 años tienen familias que todavía esperan verlos regresar por la puerta de su casa. No necesitan likes. No necesitan discursos. Necesitan resultados. Necesitan investigación.
Necesitan coordinación entre Jalisco y Nayarit.
Necesitan que las policías, fiscalías y comisiones de búsqueda trabajen como si el desaparecido fuera hijo de todos.
Porque, en cierta manera, lo es.
EL COLMILLO REFLEXIVO
Un adolescente desaparecido no es una estadística. No es un número en una base de datos. No es una fotografía que circula durante tres días en Facebook y después se pierde entre memes, promociones y videos de gatitos.
Es una vida suspendida. Es una silla vacía en la mesa.
Es una madre que escucha cualquier ruido en la puerta.
Es un padre que mira el teléfono esperando una llamada.
UNA PREGUNTA
Y mientras nosotros seguimos con nuestra vida, para esas familias el reloj se quedó detenido el día en que su hijo desapareció.
Por eso, esta vez Las Víboras no pretendemos hacer ruido por hacer ruido.
Quiere hacer una pregunta que debería incomodar a todos: ¿cuántos Kenneth y cuántas Xiomara tienen que desaparecer para que entendamos que la seguridad de nuestros jóvenes también forma parte de la seguridad de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas?
PUES SI…
Porque un destino turístico puede tener playas hermosas.
Puede tener hoteles llenos.
Puede tener restaurantes de lujo.
Pero si una madre tiene que salir a las calles con la fotografía de su hijo para pedir que alguien le diga dónde está… algo no está bien.
Y eso, señoras y señores, no lo tapa ni el mejor atardecer de Vallarta
