Puerto Vallarta tiene muchas cosas: playas, hoteles, atardeceres de postal, turistas con chanclas hasta para ir a cenar… y, por lo visto, cierta capacidad para recibir visitantes que preferirían no encontrarse con la justicia.
Y no, no estoy hablando del turista que se pasó de margaritas y terminó abrazado a una palmera. Estoy hablando de fugitivos.
PARA LOS CRIMINALES
El asunto volvió a ponerse sobre la mesa esta semana, luego de que autoridades de Jalisco capturaran en Puerto Vallarta a Antoni III Covarrubias, estadounidense de 41 años, buscado en Estados Unidos por homicidio en segundo grado. Su detención forma parte de una serie de operativos de cooperación con autoridades estadounidenses que ya suma nueve objetivos localizados en territorio jalisciense.
Y aquí empieza lo interesante: porque de esos nueve casos, tres terminaron en Vallarta.
Uno fue Cristian “N”, de 21 años, buscado en Estados Unidos por homicidio, tentativa de homicidio, disparo de arma de fuego y delitos contra la salud. Fue localizado en Las Palmas.
Otro fue William Michael Brown, requerido en Indiana por homicidio y robo, detenido en Vallarta el pasado 30 de julio.
Y ahora aparece Covarrubias. Tres de nueve.
Uno de cada tres. ¿Casualidad? Puede ser. ¿Patrón? Eso todavía hay que demostrarlo.
COMO REPORTERO
Pero quienes llevamos algunos años reportando en esta ciudad sabemos que la historia no comenzó ayer.
Yo recuerdo, de mi época de reportero, un caso que durante años quedó en la memoria de quienes cubríamos la nota roja: una mujer estadounidense localizada muerta en los Condominios La Manzana, después de una historia que involucraba un robo millonario a un vehículo de transporte de valores en Estados Unidos.
El recuerdo —que ahora estamos tratando de reconstruir documentalmente— habla de Wells Fargo, Las Vegas, alrededor de 2.2 millones de dólares, una pareja que huyó hacia México y una posterior separación que terminó con el hombre detenido en Costa Rica.
La mujer se habría quedado en Vallarta con una parte del dinero…Y terminó muerta.
El hombre, años después, habría sido capturado y aquella detención habría permitido conocer buena parte de la trama.
¿TODO AQUELLO OCURRIÓ EXACTAMENTE ASÍ?
Aquí es donde el reportero debe guardar la víbora en la bolsa y decir: vamos a comprobarlo.
Porque una cosa es lo que uno recuerda y otra lo que puede demostrarse con documentos.
Y justamente ahí está la diferencia entre una buena historia y una buena leyenda.
Pero hay otro antecedente que sí está documentado oficialmente: en marzo de 2023, agentes de los U.S. Marshals y autoridades mexicanas localizaron en Ixtapa, Jalisco, a Edgar Casian-García y Araceli Medina, dos fugitivos que figuraban entre los 15 más buscados por esa agencia estadounidense. Eran buscados por delitos gravísimos y fueron capturados junto con la localización de sus cinco hijos.
Y sí: Ixtapa está aquí, en Puerto Vallarta.
Así que la pregunta empieza a ponerse sabrosa.
¿Qué tiene Vallarta?
¿El clima?
¿Las playas?
¿La infraestructura turística?
¿La facilidad para confundirse entre miles de visitantes?
¿O simplemente la mala suerte de que algunos fugitivos descubrieron que nuestro paraíso también tenía aeropuerto, hoteles, condominios y suficientes rincones para intentar desaparecer?
ESCONDITE IDEAL
Porque, vamos a decirlo con cariño: si alguien quiere esconderse, Puerto Vallarta no es precisamente un pueblito donde todos saben quién llegó ayer y quién salió hoy.
Aquí puede llegar un extranjero, rentar un departamento, caminar por Marina Vallarta, tomarse un café, ponerse lentes oscuros y hasta aprender a decir “qué calorón” sin levantar sospechas.
Hasta que llega la Policía.
Y entonces se acaba el all inclusive.
Lo que hoy sí sabemos es que tres de los nueve objetivos estadounidenses capturados recientemente en Jalisco fueron localizados en Puerto Vallarta.
Lo que también sabemos es que existen antecedentes documentados de fugitivos estadounidenses localizados en esta zona.
NO EXISTE
Lo que todavía no sabemos es si existe una tendencia estadísticamente significativa que permita afirmar que Puerto Vallarta se ha convertido en un refugio preferido para prófugos.
Y ésa es precisamente la pregunta que vale la pena investigar.
Porque una cosa es que Vallarta sea conocido internacionalmente como destino turístico, y otra, bastante menos presumible, es que algunos visitantes lo hayan elegido como destino… porque pensaron que aquí la justicia no tenía reservación.
VAYA, VAYA
Pues parece que sí tenía y además llegó puntual.
¡Ay, Vallarta! Tan bonito, tan turístico y tan internacional… que hasta los fugitivos vienen a pasar temporada.
La diferencia es que ellos no vienen a descansar.
Vienen a esconderse.
Y, por lo visto, algunos terminan encontrándose con la víbora.
