Yogi Berra
El beisbol permite analizar estadísticas, comparar rotaciones, medir bullpens y establecer favoritos. Lo único que nunca permite es garantizar resultados.
A mediados de agosto ya podemos reconocer algunas jerarquías. Dodgers, Atlanta y Milwaukee aparecen entre los candidatos más sólidos de la Liga Nacional; Tampa Bay y Yankees encabezan una Liga Americana bastante más abierta, mientras otros clubes conservan argumentos suficientes para modificar cualquier pronóstico durante la recta final.
Pero una cosa es establecer favoritos y otra proclamarlos anticipadamente campeones.
La historia del beisbol está llena de equipos extraordinarios durante 162 juegos que desaparecieron rápidamente en playoffs y de otros que llegaron casi de panzazo, encontraron ritmo en el momento exacto y terminaron jugando o ganando la Serie Mundial.
Octubre tiene esa capacidad.
En seis meses existe tiempo para superar lesiones, corregir una mala racha o compensar defectos. En una serie corta, dos malas aperturas, un bullpen que falle una noche, un error defensivo o un bateador inesperadamente encendido pueden cambiarlo todo.
Dodgers posee quizá el roster más impresionante, enorme profundidad y una rotación que puede ser formidable si llega saludable. Pero precisamente ahí aparece una de sus incógnitas: las lesiones. Atlanta tiene poder, experiencia y consistencia; Milwaukee ha construido un club ordenado, profundo y capaz de ganar juegos cerrados. Tampa Bay ha demostrado nuevamente que una gran organización puede competir sin tener necesariamente la nómina más costosa.
Todos tienen fortalezas.
Y todos tienen grietas.
Eso significa que los favoritos sí existen. Sería absurdo afirmar que todos llegan con las mismas posibilidades. Algunos tienen mejores abridores, otros mayor poder, mejor bullpen, más experiencia o más profundidad.
Pero el favorito solamente posee mejores probabilidades.
No posee el resultado.
Además, la postemporada no premia necesariamente al equipo que fue mejor durante seis meses; premia al que juega mejor durante las semanas decisivas. Ahí desaparecen muchas ventajas acumuladas y cada serie comienza prácticamente desde cero.
Por eso conviene recordar a Yogi Berra: esto no se acaba hasta que se acaba. En beisbol sabemos exactamente cuándo: cuando cae el último out.
Los favoritos existen; las certezas no. Agosto puede mostrarnos quién parece más fuerte, pero octubre decidirá quién realmente lo era.
