La primera ronda de playoffs de la Liga Mexicana de Beisbol está dejando buenos juegos, sorpresas y también una discusión que vale la pena plantear: ¿tiene sentido que una serie eliminatoria pueda perderse y, aun así, el derrotado continúe con vida?
El ejemplo más visible ocurrió en la Zona Norte. Charros de Jalisco perdió su serie ante Sultanes de Monterrey por cuatro juegos a uno y, sin embargo, avanzó a la siguiente ronda como “mejor perdedor”.
No hubo trampa, trato especial ni modificación alguna para favorecer a Jalisco. El reglamento estaba establecido desde antes y era igual para todos. El problema no es Charros; es la fórmula.
La explicación viene desde 2021, cuando la LMB amplió su postemporada a seis equipos por zona. Se enfrentan primero contra sexto, segundo contra quinto y tercero contra cuarto. Pero tres series producen solamente tres ganadores y se necesitan cuatro clubes para disputar las Series de Zona.
La solución fue inventar la figura del “mejor perdedor”.
Y ahí aparece la contradicción: ¿para qué llamar eliminatoria a una ronda que no necesariamente elimina?
Se entiende la intención. Más equipos en playoffs significan más ciudades interesadas hasta el final, mejores entradas, audiencia, transmisiones y mayores posibilidades comerciales. Nada tiene de malo fortalecer el espectáculo. La LMB ha crecido muchísimo y buena parte de ese crecimiento merece reconocimiento.
Pero una cosa es ampliar la fiesta y otra alterar la lógica deportiva.
Si se quiere una postemporada extensa, existen otras fórmulas. La propia Liga tiene diez clubes por zona. Podrían avanzar ocho y enfrentarse 1 contra 8, 2 contra 7, 3 contra 6 y 4 contra 5. Serían cuatro series y, naturalmente, cuatro ganadores. Quizá clasificar ocho de diez resulte demasiado generoso, pero el sistema actual tampoco es demasiado selectivo: entran seis y sobreviven cuatro después de la primera ronda. (Quinto Partido)
Charros simplemente aprovechó una segunda oportunidad que el reglamento le concede y ahora deberá demostrar qué puede hacer con ella. Mañana el beneficiado podría ser cualquier otro equipo.
Por eso no es asunto de camisetas.
La LMB se ha modernizado, fortalecido sus organizaciones y mejorado notablemente su espectáculo. Revisar este formato no significaría retroceder, sino perfeccionarlo.
Porque los playoffs deberían conservar una regla brutal, emocionante y extraordinariamente sencilla: ganas y sobrevives; pierdes y te vas.
Y si perder también puede tener premio, entonces quizá deberíamos dejar de llamar “eliminatoria” a esa ronda.
