No hay mal que dure cien años… ni capo que aguante una traición familiar. Durante medio siglo, Ismael Zambada fue casi un fantasma. Mientras unos caían, otros eran extraditados y algunos terminaban bajo tierra, él parecía tener un pacto con la suerte. Nunca una fotografía esposado, nunca una persecución de película, nunca un desfile ante las cámaras. El hombre que burló a presidentes, generales, procuradores y agencias de inteligencia terminó cayendo, no por un operativo espectacular, sino por la vieja historia de siempre: la traición.
LA IRONÍA DE LA VIDA
Y qué ironía. No fue un enemigo, sino su propio ahijado, Joaquín Guzmán López, quien, según el propio Mayo, lo subió prácticamente por la fuerza a un avión rumbo a Estados Unidos.
PIEZA DE MUSEO
Lo más curioso es que el avión ya tiene mejor destino que muchos políticos mexicanos. Mientras algunos exgobernadores siguen paseándose como si nada, la aeronave fue convertida en pieza de museo. Sí, leyó usted bien. El FBI decidió donar el Beechcraft King Air al War Eagles Air Museum para que las nuevas generaciones conozcan cómo terminó una de las capturas más sonadas del narcotráfico.
LOS SUSPIROS
Imagínese el guía del museo: “A su derecha podrán observar el avión donde viajó el Mayo… y, si ponen atención, quizá todavía se escuchen los suspiros de algunos políticos mexicanos que desde entonces no duermen tranquilos”.
Porque el verdadero suspenso no está en el avión. Está en la lengua del pasajero.
SI SU BOCA DIJERA
Desde hace meses se especula que “El Mayo” podría revelar nombres de quienes durante décadas recibieron apoyo económico, favores o protección electoral. Y ahí ya no importa el color del partido. Que si del PRI, que si del PAN, que si de MORENA… cuando el dinero del crimen entra por la puerta, las ideologías suelen escaparse por la ventana.
SALPICA LAS CAMPAÑAS
No sería la primera vez que el narcotráfico salpica campañas políticas. Lo novedoso sería que alguien con medio siglo de memoria decidiera abrir el álbum completo.
En Puerto Vallarta conocemos bien ese fenómeno. Cada elección aparecen candidatos que prometen combatir la delincuencia con una mano mientras con la otra saludan a personajes demasiado “influyentes”. Luego juran que jamás los habían visto. Como si las fotografías se tomaran solas y las campañas se financiaran con tandas.
NI LA HISTORIA NI EL SILENCIO
Hoy el avión está en un museo. Quizá mañana las confesiones de “El Mayo” terminen exhibiendo a quienes durante años volaron muy alto creyéndose intocables.
Porque, al final, no hay museo lo suficientemente grande para esconder la historia… ni silencio que dure para siempre cuando la verdad decide despegar.
