Además de su manifiesta incapacidad para dar buenos resultados como alcalde, el arquitecto Luis Ernesto Munguía padece otro rasgo oscuro que ha sido constante en los últimos años: su falta de lealtad para quienes le ofrecieron su amistad y lo apoyaron en su proyecto político.
Extrañamente ha sido incapaz de sostener varias alianzas estratégicas que le ayudaron a ganar la alcaldía, pero como dice el dicho, en campaña se suma y en el poder se resta.
Sin embargo, esto habla de lo poco confiable que llega a ser Luis Munguía a la hora de honrar su palabra y cumplir sus compromisos. No son dos ni tres ni cuatro los políticos que se dicen traicionados por Munguía, son demasiados, lo que implica un patrón sistemático y complica el futuro político del alcalde de Puerto Vallarta.
Cómo no recordar el tórrido romance político que vivió con el joven Juan Calderón, a quien le profesó una amistad mucho más que perruna. En los archivos de Google es posible encontrar fotografías de Munguía y Calderón cuando se juraban amor eterno, lo mismo bañándose un río que cabalgando juntos cual escena de Secreto en la Montaña.
Pero de pronto Juanito lo acusó de traidor y hasta presentó una denuncia por delito electoral en su contra. Luego se reconciliaron y empezaron campaña juntos, hasta que Calderón de nueva cuenta se dijo traicionado por Munguía.
Y al parecer así fue, porque el propio Munguía le levantó la mano a Calderón tras anunciarlo como candidato a la diputación local por el 05 distrito, sólo para bajarlo de la candidatura sin aviso previo y registrar en su lugar a Lucky Michel, quien durante algunas horas disfrutó el placer de ser diputada local electa para luego ser desconocida por el tribunal electoral.
En algunas bardas de la ciudad se aprecian todavía lonas de campaña con una imagen de lujo: Luis Munguía acompañado de Magaly Fregoso, Yussara Canales y Claudia Sheinbaum. Yussara y Magaly hicieron campaña codo a codo con Munguía, una para diputada local y la otra para federal, oportunistamente los tres bajo el cobijo de la imagen de Sheinbaum.
Yussara logró el triunfo y asumió la diputación jurando lealtad a su amigo Munguía, pero muy poco duró el romance, hoy la diputada del Verde sube un día si y otro también a la tribuna del Congreso a denunciar a Munguía por sus pésimas acciones de gobierno.
Magaly Fregoso fue derrotada, pero encontró cobijo en el gabinete de Munguía como coordinadora de asesores, cargo que le duró como un año, hasta que la dama denunció públicamente que su cargo era de membrete y el alcalde no le permitía ejercer como jefa de asesores. Hoy la Magaly es una de las acérrimas críticas del presidente municipal.
De menor nivel, pero igual de ilustrativa, fue la relación entre Munguía y Juan Carlos Castro Almaguer, quien fue uno de sus principales operadores en la campaña del 21. A cambio de un espacio de primer en la planilla del Verde para su hija, el ex priista y hoy morenista Castro Almaguer le metió dinero y esfuerzo a la primera campaña de Munguía.
Ya en el 2024 la relación entre ambos se rompió, dice Munguía que Almaguer exigía demasiado y como no cedió a sus peticiones optó por abandonar el proyecto Verde para sumarse a Morena con todo e hija. Para desgracia de Almaguer, el barco de los Michel hizo agua y Morena quedó en el tercer lugar, mientras que Munguía finalmente logró el triunfo.
Pero sin duda alguna el truene más espectacular e inesperado fue el de Munguía y el nayarita Raúl Rodrigo Pérez, que parecían destinados a ser amor eterno. En la campaña del 21 Rodrigo Pérez fue fundamental y ya en la campaña del 24 eran uno mismo, hermanados por la edad y aire de juniors que los caracteriza.
Le cercanía que Rodrigo consiguió con Munguía se reflejó cuando se anunció que sería el tesorero municipal de Puerto Vallarta, cuando su perfil era para Comunicación Social o Turismo, pero en lugar de eso Munguía lo puso en el centro de todo, en el manejo del dinero. Más de 3 mil millones de pesos bajo su firma.
En repetidas ocasiones Rodrigo Pérez confió a sus amigos que no duraría todo el trienio en la tesorería, a lo sumo llegaría a diciembre del 2026. Estaba consciente de lo desgastante que era el manejo del dinero municipal por lo que tenía claro que la chamba no era para tres años.
Peor en la primera quincena sorprendió a todos al anunciar en su página de Facebook que había decidido renunciar a su cargo y retirarse de la administración municipal. El primer sorprendido fue el propio Munguía, quien desde la Ciudad de México ordenó que no le firmaran de recibida la renuncia hasta que él regresara y hablara con él.
Pero el nayarita no quiso correr el riesgo de ser convencido de aceptar la Gerencia de Gobierno Inteligente que le ofreció Munguía a través de una declaración de prensa. El enojo de Rodrigo hizo crisis cuando sin previo aviso el alcalde ordenó el despido de sus dos principales colaboradores en la tesorería, dos amigos de Rodrigo que llegaban los lunes provenientes de Tepic y cruzaban el puente del Ameca de regreso los viernes por la tarde.
Molesto porque supuestamente sólo firmaban cheques para los amigos de Rodrigo Pérez y no sacaban los cheques de los amigos de Munguía, el alcalde ordenó el relevo sin imaginar que Rodrigo no soportaría la humillación y le presentaría su renuncia con carácter de irrevocable a la tesorería y a cualquier otro cargo.
Así terminó la historia entre estos dos pirruris, aumentando la lista de las traiciones cometidas por Munguía contra quienes le extendieron la mano y lo ayudaron a escalar en la política.
En contraste, Luis Munguía ha sido especialmente cuidadoso en mantener alianzas oscuras como la que firmó con el priista Javier Bravo y su hermano Titi. Igualmente administra su alianza con Víctor Manuel Bernal a pesar del enorme desgaste que ha sufrido el ex panista y ex emecista.
Pero con quien mantiene una alianza extremadamente sospechosa por su solidez es con los cachorros del Grupo Universidad, especialmente con Lucky Michel y su marido Ángel Marcial Carrillo, pese a que éste último desapareció literalmente 22 millones de pesos con el proyecto de los Kioskos digitales.
En este contexto, la amistad más importante para Luis Munguía es la que cultiva con el gobernador de Jalisco Pablo Lemus, de quien depende absolutamente su futuro político luego de haber incumplido sus compromisos con los dueños del Partido Verde tras negarse a pagar la millonada que les prometió por la concesión de la recolección de basura.
