Ser abogado es mucho más que conocer la ley. Es entender que detrás de cada expediente hay una historia, una familia y una persona que espera ser escuchada. Desde que egresé de la Universidad Autónoma de Guadalajara, aprendí que el derecho solo tiene sentido cuando está al servicio de la gente.
Ese principio ha guiado mi vida profesional y también mi convicción como vallartense. Porque amar a Puerto Vallarta también significa creer que todas y todos merecen acceso a una justicia pronta, cercana y verdaderamente igual para todos.
Durante muchos años, millones de mexicanos sintieron que la justicia era un privilegio reservado para unos cuantos. Esa percepción fue una de las razones que impulsó el proyecto de transformación que hoy vive nuestro país. En los últimos años, México ha impulsado cambios profundos en el sistema de justicia con el propósito de acercar las instituciones a la ciudadanía, combatir la corrupción y fortalecer la rendición de cuentas. Como toda transformación, estos cambios generan opiniones distintas y todavía enfrentan retos importantes, pero reflejan una discusión nacional sobre cómo hacer que la justicia responda mejor a las necesidades de la población.
La Cuarta Transformación ha colocado en el centro una idea sencilla, pero poderosa: el poder público debe estar al servicio del pueblo. Ese mismo principio también debe orientar a quienes ejercemos el derecho. La ley no debe convertirse en una barrera para la ciudadanía, sino en una herramienta para proteger derechos, resolver conflictos y generar oportunidades.
Como abogado y como vallartense, creo en una justicia con rostro humano. Una justicia que escuche antes de juzgar, que proteja a quienes más lo necesitan y que contribuya a construir una sociedad donde prevalezcan la igualdad, la honestidad y el respeto.
Hoy, en el Día del Abogado, quiero reconocer a quienes todos los días honran esta profesión con ética, preparación y vocación de servicio. A quienes trabajan desde los tribunales, las fiscalías, las universidades, los despachos, las instituciones públicas y la sociedad civil.
Especialmente, felicito a las y los abogados de Puerto Vallarta, mujeres y hombres que con su trabajo fortalecen nuestro municipio y contribuyen a que la justicia sea una realidad más cercana para nuestra gente.
Porque ser abogado no solo representa un título profesional. Representa la responsabilidad de defender principios, construir acuerdos y nunca perder de vista que el derecho cobra sentido cuando mejora la vida de las personas.
Feliz Día del Abogado. Que nunca nos falte la vocación para servir, el valor para defender lo correcto y la convicción de seguir construyendo un México y un Puerto Vallarta más justo para todas y todos.
