Ahora sí, la canasta básica ya trae GPS… para que el pueblo encuentre el arroz perdido entre los pasillos del supermercado.
LAS AMAS DE CASA
Pues resulta que la Profeco ya descubrió algo que cualquier ama de casa sabía desde hace años: encontrar productos baratos en el súper es casi como jugar “¿Dónde está Wally?”, pero versión inflación mexicana.
LETREROS ESPECIALES
Ahora el gobierno federal anunció, con bombo, platillo y seguramente un carrito de Soriana de fondo, que pondrá letreros especiales para identificar los productos del famoso Paquete Contra la Inflación y la Carestía, el famoso PACIC. Sí, esos 24 productos milagrosos que, según las cuentas oficiales, no deben pasar de 910 pesos… aunque en el mundo real, el de la tiendita, el mercado y la cartera vacía, la matemática luego salga más cara que la gasolina premium.
RECORRER TU MISMO
El titular de Profeco, Iván Escalante, explicó que los productos no vienen en un paquetito bonito, acomodado y listo para llevar. No señor. Están regados por toda la tienda “según la estrategia de cada establecimiento”. Traducido al español de barrio: tendrá usted que recorrer medio supermercado buscando el frijol, luego regresar por el arroz, cruzar por el huevo y terminar sudando más que político en auditoría.
PROMESAS
Eso sí, ya trabajan con Soriana, Chedraui y La Comer para colocar los famosos identificadores. O sea, prácticamente una especie de safari económico donde el consumidor irá cazando ofertas con señalética oficial, como si estuviera en una búsqueda del tesoro.
DESDE PALACIO
Y aunque desde Palacio Nacional aseguran que algunos productos bajaron de precio —como el plátano, el huevo y el pollo— la realidad es que el jitomate sigue sintiéndose producto de lujo. Ya casi falta que lo vendan con guardaespaldas y en vitrina blindada. La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que el jitomate depende del mercado internacional. O sea, si en otro país estornudan, acá el kilo sube diez pesos.
El limón tampoco canta mal las rancheras. Ese cítrico ya parece bitcoin: un día está barato y al siguiente vale como si exprimieran oro líquido.
SEGUIMOS HACIENDO MAGIA
Pero bueno, mientras el gobierno pone letreros y las cadenas comerciales acomodan etiquetas, el consumidor mexicano sigue haciendo magia negra con el salario, la despensa y la esperanza. Porque aquí no hay inflación que pueda contra la creatividad nacional: medio kilo de queso, dos bolillos, un huevito y todavía preguntando “¿y cuánto llevo?”.
LLENAR EL CARRITO
Así las cosas en este México surrealista, donde ahora la misión no es llenar el carrito… sino encontrar primero los productos escondidos del PACIC antes de que se acaben o cambien de precio en la caja.
