Dicen que en política lo que se barre debajo de la alfombra tarde o temprano sale… y en Puerto Vallarta ya no salió: se desbordó.
LOS MALOS OLORES
El tema de la basura dejó de ser un simple servicio público para convertirse en un espectáculo de malos olores —políticos y reales— donde nadie quiere cargar la bolsa, pero todos posan para la foto.
RED AMBIENTAL
Primero fue la novela con Red Ambiental, la empresa que terminó convertida en el villano favorito. Que si el servicio fallaba, que si el Ayuntamiento no pagaba, que si las rutas eran un desastre… total, un matrimonio tóxico que acabó como acaban todos: echándose la culpa en la puerta. Pero ojo, porque aquí no hay santos.
EN PARALELO
Resulta que mientras el servicio estaba concesionado, el municipio seguía sosteniendo estructura, nómina y operación paralela. O sea, ni era completamente privado… ni completamente público. Un híbrido raro que costaba caro… y funcionaba peor.
¿DONDE QUEDÓ LA BOLITA?
Y entonces vino la “gran solución”: municipalizar (otra vez) todo de golpe. Así, sin red de seguridad, sin transición tersa y con la presión encima.
LO MEJORCITO
Ahí es donde aparece el personaje de esta historia: Rodolfo Domínguez Monroy. El “mejor perfil disponible”, dicen desde Palacio. Y sí, experiencia tiene. No llegó a aprender… llegó a apagar el incendio.
NO ES NUEVO
Domínguez no aterriza en terreno virgen, sino en un sistema parchado, con rutas desordenadas, ciudadanía confundida y una logística que en papel suena perfecta… pero en la calle todavía hace agua.
Porque eso de pedirle a la gente que saque la basura a las esquinas, que respete horarios estrictos y que se adapte de un día para otro… suena muy bonito en escritorio, pero en la práctica es otra historia. Vallarta no es una maqueta.
APOSTÓ Y…
Y mientras tanto, el alcalde Luis Munguía apostó fuerte: camiones rentados, tres turnos, operación total… y toda la responsabilidad sobre la mesa. Aquí no hay medias tintas: si funciona, es medalla; si falla, es factura política.
Pero cuidado, porque hay un detalle que nadie quiere decir en voz alta: este problema no empezó ayer… ni con Red Ambiental… ni con esta administración.
Viene de años. De decisiones a medias, de modelos mal copiados y de esa mala costumbre de administrar crisis en lugar de prevenirlas.
OTRA VEZ IMPROVISADO
Y ahí está el verdadero veneno de esta historia: En Vallarta no falta quien recoja la basura…
lo que falta es un sistema que no huela a improvisación. Porque al final, entre discursos, cambios de modelo y promesas recicladas… la única constante sigue siendo la misma: la bolsa en la esquina… esperando.
