¡Gritaban los voceadores en las esquinas! ¡Extra, extra… se busca presidente municipal! No importa el color de su camiseta, ni si viene de Morena, Movimiento Ciudadano, PAN, PRI o de algún partido que todavía no inventan. Lo importante es que venga equipado con tres virtudes que hoy parecen de colección: no meterle mano al dinero ajeno, hablar con la verdad y entender que el erario no es la caja chica de los cuates.
QUE NO REPARTA…
Se busca, además, a alguien que no reparta concesiones como si fueran dulces en una piñata, particularmente en el negocio de la basura; que no confunda el presupuesto público con una tanda entre amigos y que entienda que los viajes de supuesta «promoción» no deben convertirse en vacaciones pagadas con los impuestos de los ciudadanos.
¡Por favor! Que el horno no está para bollos, ni la economía para andar patrocinando paseos oficiales con cargo al bolsillo de los contribuyentes.
LO JUSTO
El perfil ideal también incluye otra rareza: un alcalde o alcaldesa que cobre poco, pero que pague a sus funcionarios lo justo para vivir dignamente, sin convertir los cargos públicos en una tómbola de sueldos dorados, compensaciones misteriosas y privilegios para los consentidos.
¿Será mucho pedir? Tal vez. Porque, cuando llegue el 2027, los partidos volverán a sacar su fauna política a pasear, cada quien presumiendo que ahora sí encontró la fórmula para gobernar. Habrá sonrisas, promesas, abrazos y hasta quienes juren por la virgencita que jamás tocarán un peso que no les corresponda.
PARA EVALUARLOS
Y nosotros, los ciudadanos, tendremos que escuchar, comparar y revisar quiénes son, qué han hecho y qué proponen. Porque una cosa es el discurso de campaña y otra muy distinta la hora de administrar el dinero público.
La tragedia es que, entre tanta promesa, terminemos otra vez eligiendo al «menos pior».
Pero aquí viene la reflexión: ¿de verdad no hay mejores opciones o nos hemos acostumbrado a conformarnos con lo que nos ofrecen?
LES DEJAMOS DE EXIGIR
Porque el problema no termina en las urnas. También empieza cuando dejamos de exigir, olvidamos las promesas y permitimos que quienes gobiernan confundan el Ayuntamiento con su negocio particular.
¡Extra, extra! Se busca presidente municipal… pero, sobre todo, se buscan ciudadanos que no vendan su conciencia por una despensa, una dádiva o una sonrisa de campaña.
Porque gobernantes habrá muchos; lo que no debería faltar nunca es un pueblo que les recuerde que el dinero público tiene dueño: los ciudadanos.
