Porque ya lo dijo El Chapulín Colorado: “Agua que no has de beber…”. Porque lo que comenzó como una disputa política entre Morena y Movimiento Ciudadano terminó convertido en un acuerdo de 22 mil millones de pesos para atender el problema hídrico de Jalisco.
Y eso, en política, no es cualquier gotita. La presidenta, Claudia Sheinbaum respaldó los proyectos presentados por Pablo Lemus y, de paso, le puso un tapón a la confrontación que desde hace meses mantenían algunos morenistas jaliscienses contra el gobernador.
LLEGÓ LA PRESIDENTA Y…
Porque mientras desde Morena se cuestionaba con dureza la estrategia hídrica de Lemus Navarro, la Presidenta de la república llegó a Jalisco y prácticamente dijo: “A ver, señores… sí hay que hacerlo”.
Y entonces vino la parte interesante.
TANTO PEX PARA…
El senador Carlos Lomelí, uno de los políticos que más ha marcado distancia con Lemus, terminó destacando públicamente que, con la intervención de Claudia Sheinbaum, a Jalisco “sí le va bien” en agua e infraestructura. No es poca cosa, porque en política hay momentos en los que uno tiene que decidir entre mantener el pleito o subirse al barco del resultado.
Y Lomelí, aparentemente, decidió no quedarse en la orilla viendo pasar el acueducto.
YA SE COCINA
Aquí está la verdadera carnita política, porque 2027 ya se está cocinando, aunque algunos todavía quieran hacerse los desentendidos.
Morena quiere recuperar terreno en Jalisco.
Movimiento Ciudadano quiere conservarlo.
Y en medio de esa batalla estarán los resultados de los gobiernos: agua, seguridad, infraestructura y servicios.
Todo aquello que el ciudadano pueda comprobar sin necesidad de leer un boletín.
Si las obras avanzan y el agua mejora, Lemus podrá presumir que consiguió que la Federación respaldara sus proyectos.
SOBRAN LOS CULPABLES
Pero Morena tendrá su propia lectura: será Claudia Sheinbaum quien podrá decir que su gobierno está invirtiendo en Jalisco, es decir, todos quieren cortar el listón.
Y si hay fotografía, seguramente tampoco faltarán aspirantes a salir en primera fila.
Porque así funciona la política: cuando falta agua, sobran culpables; cuando aparecen los millones, aparecen muchos padres de la criatura.
LA DANZA DEL DINERO
Pero aquí viene lo verdaderamente importante.
Los 22 mil millones no pueden quedarse en anuncios, discursos y fotografías.
El Acueducto Sustituto Chapala-Guadalajara, la modernización de Miravalle y las obras complementarias de El Zapotillo representan una oportunidad real para atender un problema que lleva años.
Y también representan una prueba política.
LOS ACUERDOS
Para Lemus, demostrar que puede construir acuerdos con la Presidenta sin dejar de ser adversario partidista.
Para Sheinbaum, demostrar que puede trabajar con un gobernador de MC sin convertir cada peso invertido en una batalla electoral.
Y para Morena Jalisco, quizá la prueba más incómoda: saber cuándo confrontar y cuándo acompañar.
ENFRENTADOS
Porque si Morena se opone a todo, corre el riesgo de terminar enfrentándose no solamente con Lemus, sino con las obras que la propia Presidenta está respaldando.
Y si acompaña todo, tendrá que explicar dónde quedó aquella oposición tan feroz.
Ahí está el dilema de Lomelí, porque el senador puede convertirse en uno de los hombres fuertes de Morena rumbo a 2027, pero para ello tendrá que demostrar algo más que capacidad de confrontación.
Tendrá que demostrar capacidad política. Y eso significa entender que no siempre gana quien grita más fuerte.
A veces gana quien sabe esperar, negociar y reconocer un buen resultado aunque lo consiga el adversario.
Porque si Morena quiere recuperar Jalisco, no le bastará con decir que Lemus está equivocado.
Tendrá que convencer a los jaliscienses de que ellos pueden hacerlo mejor.
Y esa diferencia puede parecer pequeña, pero en una elección puede ser enorme.
Por eso esta historia no es solamente de agua.
Es una historia de poder.
De posicionamientos.
De alianzas que nadie quiere llamar alianzas.
Y de una elección que todavía está a meses de distancia, pero que ya empieza a mover las aguas.
LLENAR LAS URNAS
Al final, al ciudadano le importa poco quién ganó la negociación.
Quiere abrir la llave y que salga agua. Punto.
Porque el agua no tiene partido político.
La gente sí vota.
Y ahí está el verdadero peligro para todos.
Si el agua llega limpia, constante y suficiente, habrá muchos políticos queriendo presumir la obra.
Pero si no llega…
¡Aguas, senador Lomelí Porque entonces Morena podrá tener todos los discursos que quiera, pero el ciudadano tendrá algo mucho más poderoso: memoria.
Y en 2027, esa memoria también va a llenar las urnas.
