“Ahí está el detalle”, dijo Cantinflas. Hay obras que se construyen con concreto, acero y maquinaria pesada y generan muchas expectativas.
El Puente “Amado Nervo“ pertenece a una de ellas, porque no estamos hablando simplemente de un puente sobre el río Ameca. Estamos hablando de una obra que pretende cambiar la manera en que se mueven diariamente miles de personas entre Bahía de Banderas y Puerto Vallarta, dos municipios que hace mucho dejaron de ser vecinos para convertirse, en los hechos, en una sola zona metropolitana.
LAS OBRAS COMPLETAS
La obra tendrá tres carriles por sentido y está diseñada para atender alrededor de 20 mil vehículos diarios, con la promesa de reducir considerablemente los tiempos de traslado.
Hasta ahí, todo suena bonito.
Sí, el puente es necesario. El problema es que una cosa es construir el puente y otra muy distinta conseguir que todo lo que viene después funcione como reloj suizo.
AHÍ ESTÁ EL DETALLE
Porque aquí viene la pregunta incómoda: ¿Qué va a pasar cuando los seis carriles lleguen a tierra firme? Ahí está el detalle.
Del lado de Bahía de Banderas se han realizado trabajos para mejorar la conexión vial, mientras que en Puerto Vallarta también se amplían vialidades para recibir el flujo proveniente del puente.
Es decir, las autoridades entendieron algo fundamental: no sirve de mucho construir una autopista de seis carriles para después meterla por un embudo.
YA HAY QUEJAS
Pero aquí viene la segunda parte de la historia.
Ya existen observaciones, dudas y quejas relacionadas con las obras de conexión, particularmente sobre los entronques, la movilidad local, los accesos, peatones, ciclistas y la capacidad real de las vialidades para absorber el nuevo flujo vehicular.
Y eso no debería interpretarse como estar en contra del puente.
LOS EMBUDOS
Al contrario. Cuestionar cómo funcionarán los entronques es precisamente exigir que una gran obra tenga una gran solución alrededor.
Porque si un trabajador de Bahía de Banderas cruza hacia Puerto Vallarta rápidamente, pero al llegar a Ixtapa se encuentra con un embotellamiento de media hora, habremos construido una solución para fabricar otro problema.
Y lo mismo puede suceder al revés.
Que los vallartenses lleguen rápidamente a Bahía de Banderas, pero terminen atrapados en los accesos del municipio nayarita. Ahí está el verdadero reto.
No se trata de Puerto Vallarta contra Bahía de Banderas.
EN LA ZONA
Se trata de Puerto Vallarta con Bahía de Banderas.
Porque el que vive en San Vicente y trabaja en Vallarta necesita que funcione.
El que vive en Ixtapa y trabaja en Nuevo Vallarta (Nayarit) necesita que funcione.
El estudiante, el comerciante, el transportista y el turista también.
Y hasta el ciudadano que solamente quiere llegar a su casa sin acordarse de toda la parentela del tráfico necesita que funcione.
UNA GUERRA DE CULPAS
Por eso sería un error convertir las observaciones a la obra en una guerra de culpas.
Aquí no hay un lado ganador y otro perdedor.
Si el entronque funciona, ganan los dos municipios.
Si se congestiona, se congestionan los dos.
Si mejora la movilidad, mejora la economía de toda la región.
Y si se convierte en un cuello de botella, el problema tampoco respetará límites estatales.
DESCONOCE FRONTERAS
Porque el tráfico, como las Víboras, no reconoce fronteras.
La buena noticia es que todavía hay oportunidad de escuchar a quienes conocen diariamente esas vialidades: vecinos, transportistas, comerciantes, trabajadores, ciclistas y automovilistas.
Ellos saben dónde se forma el caos. Saben dónde falta un retorno.
Saben dónde una vuelta se convierte en una odisea.
Y saben algo que a veces se pierde entre los planos y los escritorios: la ciudad real no siempre se comporta como la ciudad dibujada en un proyecto.
LA OBRA DE LA DÉCADA
El Puente “Amado Nervo” puede convertirse en una de las obras más importantes para esta región en décadas.
Puede acercar todavía más a Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, reducir tiempos y mejorar la movilidad de miles de personas.
Pero habrá que recordar una pequeña gran verdad: el puente no termina donde termina el puente. Empieza ahí.
Y el verdadero examen llegará cuando los primeros miles de vehículos crucen el Amado Nervo y todos quieran saber lo mismo:
“¿Y ahora por dónde salimos?” Porque construir el puente fue una hazaña de ingeniería.
Conseguir que toda la región funcione después de cruzarlo… esa será la verdadera obra.
Pase usted buen fin de semana.
