Durante estas últimas semanas hemos escuchado una frase que se volvió viral entre los mexicanos: ¿Y si sí?
¿Y si sí gana México? ¿Y si sí damos la sorpresa? ¿Y si sí hacemos historia?
Esa pequeña pregunta tiene algo poderoso: nos invita a creer que el futuro no está escrito y que las grandes victorias comienzan cuando alguien decide dejar de pensar en el «no se puede».
Pero esa misma pregunta también vale para nuestra vida.
¿Y si sí podemos transformar Puerto Vallarta?
Durante muchos años nos acostumbraron a pensar que las cosas siempre serían igual: gobiernos que administraban problemas en lugar de resolverlos, obras improvisadas, decisiones pensando en unos cuantos y una ciudad creciendo sin rumbo.
Sin embargo, México ya demostró que cuando la gente decide participar, las cosas cambian.
La Cuarta Transformación no nació de un partido político. Nació de millones de ciudadanos que un día dijeron: ¿Y si sí hacemos las cosas diferentes?
Hoy Puerto Vallarta también vive ese momento.
¿Y si sí llega una nueva forma de gobernar?
Una forma donde primero estén las personas antes que los intereses; donde el desarrollo signifique bienestar para todos y no privilegio para unos cuantos; donde la honestidad deje de ser un discurso y vuelva a convertirse en una práctica cotidiana.
Pero sería un error pensar que todo depende únicamente de quien gobierna.
La verdadera transformación empieza mucho antes, en cada uno de nosotros, asumiendo el papel que nos toca y cuidando a Puerto Vallarta.
Porque ninguna transformación puede sostenerse si la sociedad decide quedarse como espectadora.
En el fútbol sucede igual.
Los once jugadores hacen su parte, pero el estadio completo empuja, anima y contagia confianza.
Una ciudad también necesita de esa energía colectiva.
Por eso, mientras mañana alentaremos a nuestra Selección con toda la ilusión de que siga haciendo historia, vale la pena hacernos otra pregunta igual de importante:
¿Y si sí hacemos de Puerto Vallarta la ciudad que siempre hemos imaginado?
Quizá descubramos que la respuesta nunca estuvo solamente en un gobierno.
Siempre estuvo en nosotros.
Porque las grandes victorias comienzan cuando una sociedad decide creer que sí es posible.
¿Y si sí?
