Tras el fuerte despliegue militar y policiaco, autoridades confirmaron el traslado de internos considerados focos de conflicto y el aseguramiento de objetos prohibidos al interior del Ceinjure
Lo que durante las primeras horas de este martes se manejó bajo absoluto hermetismo en las inmediaciones del Centro Integral de Justicia Regional (Ceinjure) Costa Norte, finalmente comenzó a revelar sus resultados: el impresionante operativo de seguridad desplegado por corporaciones de los tres niveles de gobierno derivó en la detección y traslado de siete Personas Privadas de la Libertad (PPL) señaladas como presuntos generadores de violencia al interior del penal.
La intensa movilización que sorprendió a habitantes de la delegación de Ixtapa desde antes del amanecer y que mantuvo bajo resguardo la zona desde el puente de La Desembocada hasta las inmediaciones del centro penitenciario sobre la carretera estatal 544, no era un simple operativo preventivo. Detrás del cerco de seguridad y de la presencia de elementos fuertemente armados, se desarrollaba una intervención estratégica basada en trabajos de inteligencia penitenciaria.
Convoyes del Ejército Mexicano, Secretaría de Marina, Guardia Nacional, Policía Estatal y personal de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado participaron en las acciones que, de acuerdo con información oficial revelada posteriormente, tenían como finalidad reforzar el control y la estabilidad dentro del reclusorio.
Las investigaciones y análisis de incidencias internas permitieron detectar a siete internos considerados posibles factores de riesgo para la seguridad y convivencia dentro del penal, motivo por el cual las autoridades determinaron su traslado inmediato al complejo penitenciario de Puente Grande.
Los reubicados fueron identificados como Jaime “N”, de 47 años; Gustavo “N”, de 35; José “N”, de 37; Christian “N”, de 27; Carlos “N”, de 43; Juan “N”, de 52 y Raúl “N”, también de 27 años de edad.
De acuerdo con los datos disponibles, seis de ellos enfrentan procesos por homicidio y uno más por robo calificado.
Pero la intervención no terminó con el traslado de los internos.
Una vez controlada la situación y aseguradas las diferentes áreas del penal, grupos especializados ingresaron a módulos, talleres, pasillos, áreas técnicas, gimnasio, comedor, cocina y espacios comunes para ejecutar una revisión minuciosa que arrojó el aseguramiento de diversos objetos prohibidos y artículos considerados potencialmente peligrosos para la seguridad interna.
Entre lo localizado se encuentran tres puntas hechizas, un desarmador, rollos de cable, un cargador con cable tipo C, una parrilla metálica, diversos palos de madera de aproximadamente un metro de longitud, un objeto de madera tallado con apariencia de fusil, una bolsa con discos compactos y prendas de vestir en colores no autorizados.
Aunque durante el despliegue no se reportaron incidentes o enfrentamientos, el resultado de la intervención deja entrever que detrás de los muros del centro penitenciario las autoridades mantienen vigilancia constante para detectar posibles focos de conflicto y neutralizar riesgos antes de que escalen a situaciones mayores.
El fuerte operativo que inicialmente generó incertidumbre entre habitantes de la delegación de Ixtapa terminó por confirmar que las acciones no sólo estaban dirigidas a una revisión de rutina, sino a una intervención enfocada en detectar perfiles considerados de riesgo y reforzar el control dentro del sistema penitenciario.
