Pues el alcalde salió con la vieja confiable de la política mexicana: “no me encarto ni me descarto”, frase que ya debería venir grabada en letras doradas en algún salón del Congreso porque la usan más que el café en las oficinas públicas.
HASTA LAS BARDAS
Y es que cuando un político dice que “todavía no decide”, en realidad ya anda midiendo hasta el color de las lonas y viendo quién le aplaude más fuerte en los eventos. Porque eso de que anda haciendo “métricas, análisis y encuestas”, traducido al español vallartense, significa: “a ver si sí me alcanza”.
DESDE ENTONCES
El presidente municipal aseguró que desde 2012 participa activamente en política y que se considera “un activo”. Y sí, activo sí anda… sobre todo cuando hay micrófono enfrente y cámaras grabando. Lo que no dijo es si ese activo cotiza al alza o ya anda como acciones de empresa quebrada esperando rescate electoral.
SENSATO
Eso sí, muy pruden él. Dice que no puede adelantar nada porque es “sensato”. ¡Ah caray! Esa palabra casi no se escucha en tiempos electorales, donde normalmente muchos se destapan más rápido que refresco agitado.
CALENTANDO MOTORES
Mientras tanto, en los pasillos del ayuntamiento ya varios andan haciendo cuentas, otros calentando motores y algunos más practicando la sonrisa de campaña frente al espejo. Porque cuando el jefe dice “no me descarto”, los demás entienden perfectamente que el juego apenas comienza.
EL DESFILE
Y aunque públicamente todos hablan de trabajo institucional, seguridad y proyectos de gobierno, por debajo de la mesa ya empezó el desfile de operadores, encuestólogos, futuristas y uno que otro “amigo del pueblo” que nomás aparece cada tres años… casualmente cuando huele a candidatura.
EL PRIMERO QUE LLEGA
Porque en política, como en las fiestas, el primero que dice “yo no voy” es casi siempre el primero que llega… y hasta aparta mesa.
