Lo que prometía ser el gran debut de Ariadna Montiel como flamante presidenta recién electa de Morena, terminó pareciendo más bien ensayo general de fiesta patronal mal organizada. Porque aquello de la “mega marcha” en Chihuahua acabó más cerca de una peregrinación desangelada que de la revolución guinda que presumían.
NI EN SUEÑOS
Los más optimistas juraban que llegarían diez mil almas; otros, como Arturo Ávila, aventaron la casa por la ventana diciendo en televisión que serían 200 mil. Doscientas mil personas… sí, cómo no. Nomás faltó que dijeran que iba a cantar Peso Pluma arriba de un tráiler.
EN CORO GRITABAN
Y para darle brillo al evento llevaron como estrella invitada a Andrés Manuel López Beltrán, el famoso “Andy”, quien junto con Ariadna fue recibido en el aeropuerto con pancartas de “¡Fuera Morena!”. Vaya bienvenida. Parecía más comité de quejas del DIF que recepción de rockstars políticos.
PANCHO VILLA
Lo más divertido es que mientras en Chihuahua intentaban “inundar” la glorieta de Pancho Villa, en redes sociales muchos les sugerían que mejor hicieran la marcha en Sinaloa, donde traen más pendientes que simpatizantes. Porque allá sí traen el agua hasta el cuello con los señalamientos desde Estados Unidos contra personajes cercanos al poder sinaloense. Y para acabarla de amolar, apenas días antes los exsecretarios Gerardo Mérida y Enrique Díaz se entregaron voluntariamente a autoridades estadounidenses. ¡Qué timing tan maravilloso para organizar protestas patrióticas!
POR TRAICIÓN
La convocatoria era contra la gobernadora María Eugenia Campos por supuesta “traición a la patria”. Pero el asunto terminó tan inflado que ni las cifras se pusieron de acuerdo: los organizadores hablaban de 20 mil asistentes y los reportes locales apenas calculaban unos 2 mil. O sea, había más diferencia entre cifras que entre promesas de campaña y realidad.
TURISMO ELECTORAL
Y como en Morena ya le agarraron cariño al turismo electoral, comenzaron a llegar camiones y autobuses cargados de “manifestantes”. Eso sí, mientras la tropa viajaba por carretera, varios dirigentes arribaban cómodamente en avión, no fuera a ser que el pueblo bueno les despeinara el peinado ejecutivo.
NO SABÍAN A QUÉ IBAN
La senadora Andrea Chávez quería reventar la glorieta de Pancho Villa de gente, pero muchos de los presentes ni sabían a qué iban. Algunos nomás entendieron que había lonche, acarreo y “un apoyito”. Así que el músculo político terminó pareciendo más casting improvisado de extras para una telenovela de bajo presupuesto.
DURÓ MENSAJE
Y mientras tanto, “Maru” Campos les respondió con mensaje duro, asegurando que defenderá la paz y seguridad de Chihuahua, lanzando de paso dardos venenosos contra Morena y sus presuntos vínculos incómodos en Sinaloa. Porque si algo tiene la política mexicana, es que aquí nadie desperdicia una buena crisis ajena para aventar pedradas.
CUNA DE LA REVOLUCIÓN
Pero lo verdaderamente curioso fue escoger Chihuahua —cuna de la Revolución Mexicana— para protestar por agentes estadounidenses que participaron en operativos contra laboratorios de fentanilo, mientras guardan prudente silencio sobre los escándalos del narco y Los Chapitos en Sinaloa. Ahí sí aplicaron la vieja confiable: “de eso no vamos a hablar”.
PRESUMIÓ
Total, que la marcha terminó enseñando algo muy claro: Morena quiso presumir músculo… y acabó mostrando calambre.
