Si alguien pensaba que noviembre llegaría tranquilo, se equivocó de película. Aquí ya tenemos espectáculo, política adelantada y una nómina municipal que no precisamente provoca lágrimas de pobreza.
Vamos por partes, porque hay tela de dónde cortar.
Primero, los Premios HEAT. El martes 3 de noviembre, la Domósfera se convirtió en escenario musical con La Arrolladora, Majo Aguilar, Jessi Uribe, Eddy Herrera y compañía. Entrada gratuita, artistas de cartel y mucha promoción para el destino. ¡Qué bonito!
El asunto es que, mientras unos disfrutaban del espectáculo, otros comenzaron a preguntar si no habría prioridades más urgentes para este municipio. Baches, basura, problemas de agua y servicios públicos siguen esperando su propio concierto de soluciones.
NADIE EN CONTRA
Y cuidado: nadie está en contra de que Vallarta reciba eventos internacionales. ¡Faltaba más! El turismo necesita promoción y los espectáculos también generan movimiento. Pero una cosa es organizar una fiesta y otra muy distinta explicar quién pone la casa, cuánto cuesta y qué beneficios concretos deja.
Porque cuando el ciudadano pregunta por el dinero, no basta con contestarle que la entrada fue gratis. ¡Gratis para el público no necesariamente significa gratis para todos!
LUSTRANDO LAS BOTAS
Segundo acto: la política ya empezó a sacar brillo a las botas rumbo al 2027.
Ahí tenemos a Juan Calderón Ibarría, quien encabezó en Ixtapa un encuentro con las llamadas Mujeres del Sombrero. Los organizadores reportaron la asistencia de más de 500 mujeres, en una reunión acompañada por Socorro Ramírez Pereyra y Alondra Godoy de Calderón.
Parece que el calendario electoral trae las hojas adelantadas, porque todavía falta bastante para las campañas y algunos ya andan midiendo músculo, convocando simpatizantes y calentando motores.
Naturalmente, todos dicen que se trata de trabajo comunitario, convivencia y participación ciudadana. Y qué bueno que así sea. Pero a estas alturas nadie puede hacerse el desentendido: cada fotografía multitudinaria, cada reunión y cada recorrido territorial también tiene una lectura política.
La pregunta no es si Juan Calderón tiene derecho a organizarse. Por supuesto que lo tiene. La pregunta es quién más está haciendo lo mismo, quién tiene estructura y quién cree que con juntar gente ya tiene asegurada la candidatura.
Porque una cosa es llenar una reunión y otra llenar las urnas.
LEVANTAR LA MANO
Y tercer acto, aunque aquí la función es bastante más costosa: el Cabildo vallartense.
Una revisión periodística de la nómina municipal de septiembre señala que los 14 regidores representan percepciones salariales por aproximadamente un millón 379 mil 212 pesos mensuales. Traducido al lenguaje de la calle: más de 16.5 millones de pesos al año, sin contar otras posibles prestaciones o compensaciones.
¡Ah, caray! Para cobrar no hay tanta austeridad.
No estamos diciendo que los regidores deban trabajar de gratis. Su responsabilidad tiene una remuneración, faltaba más.
¿POR CUÁNTO?
Pero si cada uno representa cerca de 98 mil 515 pesos mensuales, los ciudadanos tienen todo el derecho de preguntar qué resultados reciben a cambio.
¿Cuántas iniciativas? ¿Cuántas gestiones? ¿Cuántos problemas resueltos? ¿Cuántas colonias atendidas? Porque para levantar la mano en una sesión no se necesita cobrar como si se estuviera resolviendo la vida de medio Vallarta.
Y mientras tanto, el ciudadano sigue esquivando baches, esperando servicios y haciendo cuentas para llegar a fin de mes.
Así que entre conciertos gratuitos, reuniones multitudinarias y sueldos nada modestos, Puerto Vallarta ya tiene tres espectáculos simultáneos: el del entretenimiento, el de los aspirantes y el de quienes cobran por gobernar.
Lo verdaderamente interesante será descubrir quién ofrece resultados y quién solamente está vendiendo boletos para su propia función.
Porque en política, como en el teatro, puede haber mucho aplauso, luces y reflectores… pero al final el público siempre termina preguntando quién pagó la cuenta.
¡Y que no nos salgan con que también fue gratis!
