Los Charros de Jalisco tienen historia reciente, campeonatos, una afición exigente y argumentos suficientes para aspirar nuevamente a la corona de la Liga Mexicana del Pacífico. Pero también tienen una realidad que no admite demasiados adornos: después de 17 encuentros marchan con nueve victorias y ocho derrotas, ocupan la quinta posición y vienen de perder dos juegos consecutivos ante Tomateros de Culiacán, que les arrebató la serie el pasado domingo. El bicampeonato pertenece a la historia; el tricampeonato habrá que conquistarlo jugando bastante mejor.
La derrota dominical por 7-2 en Culiacán dejó algunas señales preocupantes. Luis Iván Rodríguez trabajó cinco entradas y permitió cuatro carreras, aunque solamente una fue limpia, mientras Manny Barreda mantuvo prácticamente silenciada a la ofensiva jalisciense durante seis episodios. El cuadrangular de dos carreras de Mateo Gil en la octava entrada apenas permitió acercarse momentáneamente, porque Tomateros respondió con otras tres anotaciones y terminó asegurando el triunfo.
No se trata de dramatizar una serie perdida cuando todavía queda buena parte del calendario. Pero tampoco de justificar indefinidamente las irregularidades con el argumento de que los campeonatos se deciden hasta enero. Para llegar en condiciones de disputar esos encuentros hay que construir primero un equipo consistente, capaz de producir carreras oportunamente, evitar errores defensivos y sostener ventajas mediante un pitcheo confiable.
La exigencia aumenta porque los Charros son los actuales bicampeones de la pelota invernal mexicana y la afición espera algo más que una clasificación decorosa. El objetivo declarado es alcanzar una tercera corona consecutiva y conservar el protagonismo que la franquicia ha construido en los últimos años. Para lograrlo no basta con reunir nombres conocidos ni confiar en que las figuras despertarán cuando llegue la postemporada.
Precisamente ahora aparece una prueba especialmente interesante. Los Algodoneros de Guasave llegan al Estadio Panamericano como líderes indiscutibles del circuito, con impresionante registro de 14 victorias y solamente tres derrotas. La serie programada de martes a jueves puede servir como una primera medición seria del verdadero nivel de Jalisco frente al equipo que mejor ha iniciado la competencia.
Guasave no ha construido su ventaja mediante discursos, sino acumulando triunfos. Detrás aparecen Águilas de Mexicali, con 11-6, y Naranjeros de Hermosillo, con 10-6, mientras Tomateros y Charros comparten registro de 9-8. La tabla muestra que todavía existe margen para recuperar posiciones, pero también evidencia que los líderes comienzan a imponer un ritmo que sus perseguidores no deberían permitir que se vuelva inalcanzable.
En el caso de Jaguares de Nayarit, la nueva organización vive un inicio complicado. Con cinco triunfos y doce derrotas, comparte el fondo de la clasificación con Mayos de Navojoa. Sin embargo, sus recientes victorias sobre Mazatlán demostraron que puede competir y ofrecer satisfacciones a una afición que está construyendo una nueva relación con el béisbol profesional. Esta semana recibe a Cañeros de Los Mochis en el Coloso del Pacífico, una oportunidad para intentar abandonar los últimos lugares y ganar confianza.
La presencia de Nayarit añade interés regional a una Liga del Pacífico que ofrece rivalidades tradicionales, estadios competitivos y una afición especialmente apasionada. Pero el crecimiento del circuito también exige que las organizaciones eleven la calidad de sus planteles y conviertan la competencia en un espectáculo atractivo más allá de los equipos que habitualmente ocupan las primeras posiciones.
Para Jalisco, el compromiso inmediato está perfectamente identificado. Charros necesita mostrar mayor contundencia ofensiva, aprovechar las oportunidades de producir carreras, fortalecer la defensa y conseguir estabilidad en su cuerpo de lanzadores. La visita del líder permitirá conocer si las irregularidades recientes fueron simples tropiezos o si existen problemas que requieren correcciones más profundas.
Y también habrá que observar la conducción deportiva. Los campeonatos anteriores conceden prestigio, pero no inmunidad ante la crítica. La administración del plantel, la utilización del bullpen, los ajustes en el orden ofensivo y las decisiones durante los encuentros pueden marcar diferencias importantes cuando los adversarios disponen de mayor consistencia.
La temporada todavía es joven y nadie debería entregar anticipadamente el campeonato a Guasave ni descartar a los Charros. Pero precisamente porque Jalisco aspira a lo máximo debe comenzar a comportarse como un verdadero candidato y no solamente como un equipo que presume sus conquistas anteriores.
¡Charros tiene todavía mucho camino por recorrer, pero ha llegado el momento de apretar el paso! Frente al líder Guasave encontrará una magnífica oportunidad para demostrar que el bicampeón sigue teniendo hambre de victoria. Porque las coronas anteriores se celebran, se recuerdan y se respetan, pero no producen carreras, no sacan outs ni ganan los partidos de mañana.
@salvadorcosio1
