El que pregunta no se equivoca, por eso antes de registrarse en el proceso de Morena para la elección del coordinador municipal de Bahía de Banderas, el alcalde Héctor Santana preguntó en las altas esferas si existe el riesgo de que nuevamente se aplique el criterio de cuota de género a la hora de elegir al ganador.
La duda no es menor, porque viene de un proceso que ganó de calle pero que terminó perdiendo porque Morena decidió que la coordinación estatal en Nayarit debía ser para una mujer por cuestión de género.
Tras la garantía de que ahora sí se respetará la encuesta en Bahía de Banderas, el alcalde Santana decidió registrarse para buscar su reelección, lo cual será un mero trámite porque es más que evidente que no tiene quién le haga sombra.
Luego de recorrer el estado por varios meses en busca de la candidatura a gobernador, el alcalde de Bahía tiene perfectamente aceitado el territorio y será cuestión de que se cumplan los tiempos para que se formalice su candidatura.
De igual forma su campaña será un día de campo, porque en Bahía de Banderas, como en el resto del estado, la oposición prácticamente ha desaparecido, en buena medida debido al estilo tan peculiar de gobernar de Héctor Santana, muy similar al estilo de Héctor Paniagua, aunque sin los regaños de este último.
En ese contexto la candidatura de Lía Castro es igualmente testimonial, no tiene la mínima posibilidad de ser candidata a la alcaldía, pero con su registro garantiza que estará bajo los reflectores y al final logrará un buen premio de consolación.
Como muchos recuerdan, la señora Lía Castro se empoderó gracias a su comadre Mirtha Villalvazo, de quien fue suplente en la planilla y posteriormente su presidenta del DIF.
Pero como dice el refrán, se enojan las comadres y salen las verdades. Cuando la mujer valiente se negó a acatar la instrucción de no buscar la reelección se le vino el mundo encima y ahí estuvo Lía Castro para cobrarle todos los agravios pendientes.
Al final ambas damas fueron objeto de auditorías e investigaciones por parte de la Fiscalía Anticorrupción y la Contraloría debido a presuntos faltantes y observaciones de recursos públicos en Bahía de Banderas, con señalamientos que superan los 500 millones de pesos en conjunto entre los periodos involucrados.
Pero mientras Mirtha Villalvazo permanece prófuga de la justicia la señora Castro ha colaborado para tratar de resolver el embrollo en el que terminó metida luego de los meses en los que se desempeñó como presidenta municipal interina.
Con esa antecedente queda claro que a Lía Castro le urge el fuero constitucional, independientemente del gran apetito que mostró por el poder político, por eso fue la primera en apuntarse para buscar la candidatura de Morena.
No la conseguirá, pero a cambio tendrá un mar de posibilidades para pelear un espacio en la planilla de Héctor Santana o la promesa de un puesto importante en la próxima administración.
Su carta fuerte es el trabajo que le hizo para poner en la silla de los acusados a su comadre Mirtha Villalvazo, por lo cual exige hoy su merecida gratificación.
