Tras los severos reclamos dentro y fuera del ayuntamiento de Puerto Vallarta, el alcalde Luis Munguía ordenó un agresivo recorte de personal para hacer frente a la grave crisis financiera que enfrenta el municipio.
No se recuerda en la historia moderna de Puerto Vallarta una crisis económica tan grave, pese al enorme monto del presupuesto anual que supera los 3 mil millones de pesos.
El problema es tan grave que se sospecha que Luis Munguía desapareció hasta los huracanes, porque el municipio no tiene ni para la nómina, mucho menos para los aguinaldos o pago de proveedores.
Y como era de esperarse, el recorte llegó por lo más fácil: cientos de simpatizantes de la campaña de Luis Munguía que fueron recompensados con nombramientos de bajo perfil ya están fuera de la nómina.
El propio Munguía advirtió a sus regidores que el recorte incluiría a decenas de sus recomendados, porque resulta que cada regidor se siente con derecho de incrustar en la nómina a entre 10 y 40 de sus protegidos y recomendados, dependiendo de su nivel de influencia con el presidente municipal.
Si cada tres años la nómina sufre un criminal engrosamiento es debido a la entrada de cientos de activistas que trabajaron como voluntarios en la campaña y tras el triunfo reciben como pago una chambita en el ayuntamiento.
Hoy muchos de esos corridos empiezan a soltar la lengua y confesar que entre sus obligaciones como empleados municipales estaba el de acudir a eventos del alcalde y hacerse pasar como ciudadanos aplaudidores para que los eventos de Munguía no se vieran vacíos.
Una doñita que reclama hacer sido despedida injustificadamente asegura que era coordinadora de un sector que abarcaba cinco colonias. ¿Desde cuando tenemos coordinadores de colonias en Vallarta? ¿Para qué sirve un coordinador de colonia? Si los delegados municipales no sirven para nada, mucho menos sirve para algo un coordinador de colonia.
Pero el chiste era meter en la nómina a todos los matraqueos de Munguía, a los que repartían volantes, a los que llenaban los eventos públicos del Tucán, a los que echaban porras.
Pero todo se acabó, hoy hay 500 apologistas de Munguía que ya no cobraron la siguiente quincena porque fueron despedidos sin ninguna advertencia y sin siquiera cobrar el último cheque, mucho menos una jugosa liquidación.
Porque la realidad es muy cruda: ningún empleado municipal, ni uno solo, ha logrado entrar a la nómina por méritos propios, todos, todas y todes están en la nómina gracias al amiguismo y al influyentismo.
Por supuesto que hay empleados muy valiosos, trabajadores y eficientes, pero eso es muy distinto, ninguno consiguió la chamba mediante un concurso de oposición, a todos les cayó la chamba del cielo gracias a una recomendación.
¿Cuántas amantes de tal o cual político ingresaron al ayuntamiento siendo jovencitas y hoy peinan canas soñando con su jubilación? Todos se conocen entre sí, todos tienen un árbol genealógico muy público.
Al margen de los partidos, la burocracia no admite distingos. En el ayuntamiento es posible ver a los activistas del PAN que ingresaron a la nómina durante los nueve años en que el PAN fue gobierno. Y consiguieron la chamba de la misma forma que los de Morena o los del PRI, o los del MC.
Hay por ahí una funcionaria que le consiguió un puesto sindicalizados a su peinadora particular, lo cual demuestra la forma tan burda en que muchos burócratas consiguieron enquistarse en la nómina vallartense.
Así que es una pena que 500 personas ya no estén cobrando en el ayuntamiento, pero en honor a la verdad nunca debieron estar en la nómina, así que deberían estar agradecidos, como dice un funcionario municipal, por los casi dos años que mamaron en la nómina a cambio de unas cuantas semanas de campaña.
Por supuesto que el recorte debe seguir, y ahora sí cortando la cabeza a los peces gordos, esos inútiles conocidos como gerentes que no sirven para una chingada y que sólo están ahí de la misma forma que los charalillos, porque son amigos del presidente municipal o porque aportaron a la campaña de Munguía.
Una Secretaria Ejecutiva del ayuntamiento tiene un sueldo superior a los 40 mil pesos mensuales aunque ya menos impuestos puede ganar arriba de los 30 mil pesos al mes.
Pero nada se compara con los 50 mil pesitos libres de paja y polvo que cada mes se embolsan nuestros Gerentes a cambio de literalmente no hacer nada, porque las secretarias ejecutivas del ayuntamiento por lo menos si hacen su chamba.
