El puerto ha dejado de ser referente nacional en acciones de seguridad, mientras su presidente municipal “desaparece” para disfrutar de festivales o viajes en otras ciudades
En los últimos 5 días han sido encontrados cuatro cuerpos de personas en el Río Mascota y Ameca, limítrofe entre Puerto Vallarta y el estado de Nayarit y por lo menos dos de las hoy occisas son oriundas del municipio jalisciense, sin embargo, a pesar de que la situación ha generado miedo y consternación en la población, el presidente municipal ha decidido permanecer callado ante esta crisis de seguridad.
Luis Munguía González, quien desde octubre del 2024 está al frente del gobierno municipal, nunca se ha caracterizado por ser estandarte en los momentos de crisis, sin embargo, tampoco había tenido antes, en su ya larga trayectoria política, un cargo con tanta responsabilidad como la alcaldía del puerto.
Sus constantes ‘desapariciones’, sus ‘agendas privadas’ que en realidad son días de asueto en los que se le ha visto disfrutando de festivales o de viaje en otras ciudades, son el pan de cada día para los vallartenses.
Pero el puerto, que antes era referente a nivel nacional por la seguridad que brindaba y transmitía, es ahora un sitio incierto, donde las fichas de búsquedas de personas desaparecidas crecen a diario, donde los cadáveres son encontrados en todo su territorio y escenario donde las fuerzas federales realizan constantes operativos sigilosos.
Ante esta crisis de seguridad, la incertidumbre y el miedo se reproducen con facilidad y es ahí donde el presidente municipal debería tomar la batuta y mandar un mensaje de respaldo. Luis Munguía debería salir a dar la cara, ser el primer en pedir el esclarecimiento de lo que ocurre en la ciudad y dar garantías de protección a los habitantes y miles de turistas.
Pero no ocurre. El alcalde prefiere esconderse, tal como lo hizo el pasado 22 de febrero cuando la ciudad fue blanco de ataques simultáneos hechos por el crimen organizado y apareció 30 horas después, desvelado y sin rumbo.
Los cuerpos encontrados en las aguas del Ameca son el último registro de una serie de casos delictivos que siguen sin resolverse y, si bien las indagatorias corresponden a la autoridad estatal, no hay en Puerto Vallarta un líder que exija resultados.
La omisión de Munguía podría incluso interpretarse como complicidad, pero debe ser la Fiscalía General del Estado de Jalisco o, en el mejor de los casos, la Fiscalía General de la República, quien determine los grados de responsabilidad de las autoridades locales que, hoy, tienen al pueblo sometido por el pánico y la zozobra.
