Habilitado como catedrático a pesar de ser un simple limpia vacas, el Ing. Arturo Dávalos Peña ya es abiertamente la apuesta del gobernador Pablo Lemus para tratar de recuperar el control político de Puerto Vallarta.
Tras un sexenio de nadar de muertito en dependencias estatales en calidad de aviador, Arturo Dávalos Peña fue designado por Pablo Lemus como director del Tec Vallarta, desde donde arrancó su campaña como gran estadista, aunque sin dejar de lado el sombrero que le sirve para ocultar ese pelaje hirsuto que le hizo ganar el apodo de El Cepillo.
La flaca caballada que padece Movimiento Ciudadano lo obliga a revivir viejas glorias con la esperanza de recuperar el poder perdido. Arturo Dávalos pasó a la historia como el primer alcalde en hacer efectiva la reelección, récord que pretende empatarle quien fuera su alumno menor, el arquitecto Luis Munguía.
Además El Cepillo tiene otro logro que hace soñar a los emecistas: su segundo mandato, en 2018, lo ganó con 50 mil votos, la votación más alta en toda la historia de Puerto Vallarta, muy por encima de los 40 mil votos que consiguió Munguía en la elección del 2024.
Pero aunque hoy presume de grandes logros, la realidad es que Arturo Dávalos fue un presidente mediocre, responsable en gran medida del boom inmobiliario que estalló sin la mínima planeación, dejando a Puerto Vallarta a merced de desarrolladores voraces que a punta de billetazos pasaron por encima de la norma y la razón.
Sin embargo su mayor logro de gobierno no es para presumir: entregar a Pensiones del Estados el edificio de la Unidad Municipal Administrativa a cambio de una deuda de 120 millones de pesos, condenando al pueblo vallartense a pagar una renta vitalicia de más de 1 millón de Pesos para seguir ocupando la UMA como sede del poder municipal.
Pero como dice el dicho: con estos bueyes nos toca arar. Si El Mochilas consiguió 27 mil votos a pesar de su pésimo desempeño como alcalde, las expectativas de Movimiento Ciudadano con Arturo Dávalos de candidato son mucho más elevadas.
Está por verse si la jugada de Pablo Lemus al impulsar la candidatura del Cepillo es para buscar el triunfo electoral o simplemente pretende usarlo como mona de sacrificio para dividir el voto y garantizar la reelección de Luis Munguía, quien hasta hace unos meses presumía de tremenda amistad con el gobernador, pero de un tiempo a la fecha no ha vuelto a recibirlo en Puerto Vallarta.
