A pesar del poco respaldo ciudadano, los resultados negativos y la crítica situación financiera, el alcalde vallartense quiere volver a las boletas en la próxima elección
A pesar de los negativos resultados, la falta de apoyo de la ciudadanía y la situación crítica en materia financiera en la que ha sumergido a Puerto Vallarta en menos de dos años de administración, el presidente municipal Luis Munguía aspira a buscar la reelección en el 2027.
Así lo demuestra su labor, más proselitista que de buen gobernante, pero también sus palabras; el alcalde dijo este lunes ante medios de comunicación que ‘siempre ha buscado seguir en la política, desde el 2012 que comenzó su labor como regidor’.
A pregunta expresa sobre sus aspiraciones para el proceso electoral del siguiente año, Munguía no dudó en decir que sí está interesado en contender, sin importar que tiene sumergido al puerto en montañas de basura, con adeudos millonarios a proveedores que confiaron en su palabra, con una crisis de inseguridad histórica que no solo se refleja en percepción, sino en realidad y, sobre todo, con una apatía y una vida privada que trasciende a lo público por los excesos y las extravagancias que son sabidas por todos en la ciudad.
Luis Munguía es el peor presidente municipal en la historia reciente de Vallarta, es el alcalde que tiene colapsado el capítulo mil por la cantidad exorbitante de trabajadores que metió a la nómina, decenas de ellos inexistentes en las oficinas.
Munguía es el presidente municipal de las promesas incumplidas, como el programa llamado ‘lluvia de calles’, que de momento acumula cero vialidades intervenidas y ya se fue casi medio año.
Es también el alcalde que le debe más de 400 millones de pesos a Red Ambiental, empresa que él pidió se hiciera cargo de la recolección de basura en la ciudad y a quienes, de forma sospechosa, no le pagó para provocar la revocación de dicha concesión y las consecuencias económicas inimaginables que esto representa para las arcas municipales.
Munguía no cambió en 14 años como político. Siempre fue el ‘guapo’ carismático, pero también el ausente, como diputado local, federal, como regidor y como presidente, sus ausencias son la marca de la casa.
Con todo este contexto, y lo mucho que falta por contar en la administración menos transparente que ha tenido este destino turístico, Luis Munguía todavía quiere seguir gobernando para él y para sus amigos.
Las precampañas arrancan en diciembre y el barco está hundido, pero en política todo puede ocurrir y la ciudadanía, y solo ella, decidirá si continuar a la deriva o se busca con otro capitán retomar el rumbo.
