¡Qué tremendo trancazo diplomático traemos con eso de la DEA y la CIA! Porque una cosa es el discurso del respeto entre naciones y otra muy distinta la realidad donde los gringos, cuando se trata de seguridad nacional, entran como Pedro por su casa… y luego preguntan si había café.
PARA ESO SE CREARON
Y es que conviene recordar que la DEA y la CIA no fueron creadas para andar pidiendo permiso, tocando puertas ni llenando formularios en ventanilla única. Fueron hechas para espiar, investigar, infiltrar y adelantarse a cualquier amenaza que huela a pólvora, cocaína o terrorismo. Y si el vecino es socio comercial, pues mejor todavía: más cerca, más fácil y más barato.
SIEMPRE HA SIDO ASÍ
Mientras acá se repite aquello de “no somos subordinados, somos colaboradores”, frase ya clásica de la presidenta Claudia Sheinbaum frente al todo poderoso Donald Trump, del otro lado de la frontera parecen entenderlo distinto: colaborador es el que coopera… aunque no sepa que ya empezó la cooperación.
RASPADOS
El incidente en Chihuahua, donde terminaron muertos dos oficiales ligados a la DEA trabajando en territorio nacional, dejó más raspada que cazuela de fonda a la gobernadora Maru Campos. Pero también salpicó a Palacio Nacional, porque eso de no estar “enterada” de operaciones delicadas dentro del país suena más a excusa administrativa que a control gubernamental.
ASOLEADO
Y mientras tanto, el embajador Ronald Johnson no ha de hallar si contestar llamadas, mandar reportes o pedir cambio de plaza. No ayuda mucho que antes de vestir traje diplomático tuviera fama de hombre fuerte en temas de inteligencia ligados a la CIA. O sea, no llegó precisamente de vender seguros.
FRENO A COMO DE LUGAR
Los Estados Unidos tienen una obsesión clara: frenar la droga antes de que cruce su puerta. Y cuando una nación se obsesiona, usa todo lo que tiene: satélites, agencias, presión política, tecnología… y uno que otro “asesor” que nadie invitó oficialmente.
EN VALLARTA
En Puerto Vallarta, eso no es novedad. Viejos conocedores recuerdan que durante años era voz popular que ciertos agentes operaban discretamente desde Velas Vallarta, moviéndose entre turistas bronceados y operativos antidrogas. Unos iban por margaritas, otros por capos.
También era común ver coordinación con la extinta Policía Judicial Federal y con Migración, logrando capturas de prófugos, asesinos seriales y narcos que en suelo mexicano se sentían de vacaciones permanentes.
NO SE HAGAN BOLAS
Así que no nos hagamos bolas: las agencias norteamericanas seguirán trabajando con permiso, sin permiso o con permiso retroactivo. Porque mientras aquí debatimos soberanía en conferencia mañanera, allá siguen pensando en una sola cosa: proteger a Estados Unidos… aunque a más de uno acá le dé urticaria patriótica.
