En Vallarta ya se siente ese aroma tan peculiar que anuncia elecciones: mezcla de bloqueador solar, café recalentado, promesas nuevas y ambiciones viejas.
Y en medio de ese ambiente tropical, entre palmeras, templetes y selfies de ocasión, un nombre comienza a sonar con más fuerza que banda en malecón: Yussara Canales González.
PARA QUE LA VEAMOS
La actual diputada local no sólo anda vigente, sino bastante bien acomodada en la conversación política vallartense. Y es que si la famosa regla de género decide que la candidatura municipal debe ser para mujer, más de uno tendría que ir guardando su traje de candidato… porque la señora Canales podría entrar a la pista con paso firme y sonrisa de “ya veremos”.
Pero lo más entretenido no es si puede competir. Lo verdaderamente sabroso es descubrir por cuál partido se lanzaría al ruedo.
CON MELÓN O CON SANDÍA
Porque Yussara vive una relación política digna de telenovela. Con Morena mantiene ese discurso de amor eterno: que nunca ha renunciado, que sus ideales siguen intactos, que el corazón sigue siendo guinda y que la transformación le late fuerte en el pecho.
Peeeeero… al mismo tiempo aparece bastante cómoda en los terrenos del Partido Verde, instituto que hoy gobierna Puerto Vallarta y desde donde también se reparten candidaturas, posiciones, abrazos y uno que otro favor con moño reciclable.
IGNÓRANOS…
Así que el respetable público ya no sabe si verla como morenista en comisión ecológica… o como verde con nostalgia guinda.
Si decide irse por Morena, tendrá que enfrentar a la militancia que nunca perdona los deslices partidistas. Ya sabe usted cómo son los puros: aceptan al arrepentido… pero primero lo hacen pasar por el confesionario. Le preguntarían dónde estuvo, con quién salió y por qué se tomó tantas fotos en jardín ajeno.
QUE NO FUE…
Y si se queda con el Verde, también tendría tarea complicada. Porque tendría que demostrar que no fue préstamo temporal ni fichaje por conveniencia, sino compromiso real con la causa ambiental… aunque alrededor sigan brotando más intereses que árboles.
Lo cierto es que Yussara tiene algo que muchos suspirantes no han conseguido: presencia, nombre conocido y capacidad de generar conversación. En política moderna eso vale oro molido. Hay quienes tienen estructura pero no carisma; otros tienen carisma pero no votos; y algunos ni una cosa ni la otra, pero igual se apuntan.
LOS VARONES
Además, mientras varios aspirantes varones ya andan midiéndose el saco, dando entrevistas y saludando hasta a los postes, ella parece jugar con calma. Y esa serenidad suele poner nerviosos a los acelerados.
LA ENCRUCIJADA
En los cafés políticos del puerto se comenta que Morena la necesitaría por competitiva, mientras el Verde no querría soltarla porque sabe sumar y sabe estorbarle al adversario. En otras palabras: la quieren por candidata y le temen enfrente.
Por eso la gran pregunta no es si Yussara puede ser alcaldesa. La pregunta real es quién logrará ponerle primero la camiseta oficial sin que se note demasiado el jaloneo.
POR LO PRONTO
Por lo pronto, Vallarta entra a esa etapa deliciosa donde todos se dicen amigos, todos se toman fotos juntos… y todos se andan mordiendo por debajo de la mesa. Y entre ola y ola, no descarte usted que una diputada termine navegando directo al Palacio Municipal.
