En Puerto Vallarta quedó demostrado que hay exposiciones artísticas… y hay ocurrencias municipales con fecha de caducidad inmediata.
La famosa muestra “Contorsiones”, colocada en el Malecón con motivo del Día Mundial del Arte, duró menos que un funcionario atendiendo el teléfono. Lo que fue presentado con bombo, platillo y seguramente un exceso de autoestima cultural, terminó retirado por la puerta de atrás tras una lluvia de críticas ciudadanas.
LAS REDES PUSIERON ORDEN
Dicen que no hay fuerza más poderosa que el pueblo organizado… salvo el pueblo organizado en redes sociales.
Bastaron unas horas para que Facebook, WhatsApp, Instagram y el chisme digital se convirtieran en tribunal popular. Llovieron comentarios, memes, reclamos y preguntas directas sobre quién había autorizado semejante espectáculo en plena zona familiar del Malecón.
Pero no solo fueron teclazos. También hubo ciudadanos que tomaron el teléfono y comenzaron a marcarle a la regidora Laurel Carrillo Ventura y al Instituto Vallartense de Cultura, exigiendo explicaciones y, de paso, la grúa más cercana.
COMPITIENDO CON LAS GRANDES
Y es que pretendieron poner aquellas esculturas compitiendo nada menos que con las joyas icónicas del paseo vallartense: El Caballito, Tritón y Nereida, La Rotonda del Mar, Los Novios y El Comepiedras.
Una cosa es convivir con monumentos históricos y otra muy distinta llegar sin invitación a sentarse en la mesa de los consagrados.
Las piezas nuevas no dialogaban con el entorno… más bien parecían discutir con él.
HASTA EL CLERO ENTRÓ AL QUITE
Tan fuerte se puso la inconformidad, que ya se comenta que hasta integrantes del clero vallartense tuvieron que intervenir para pedir que retiraran aquellas figuras que muchos calificaron de horribles, impropias o simplemente innecesarias.
Cuando el cura y el vecino coinciden, es que la cosa ya se salió del guion.
POR FIN LLEGÓ LA CORDURA
Finalmente, en algún escritorio municipal apareció la sensatez, aunque venía retrasada. Se tomó la decisión de retirar la exposición, misma que apenas alcanzó a durar un día instalada y otro más para desmontarla.
Porque si algo quedó claro, además del mal gusto, fue que las esculturas estaban pesadas. Pesadas para moverlas… y más pesadas para justificarlas.
LECCIÓN GRATUITA
La enseñanza para el Ayuntamiento es sencilla: promover cultura no significa aventar cualquier ocurrencia al espacio público y esperar aplausos automáticos.
El arte merece respeto. La ciudadanía también.
Y si van a improvisar, por lo menos que sea algo fácil de cargar.
EL MALECÓN RESPIRA
Hoy el Malecón volvió a la calma. Ahí siguen el mar, los atardeceres, las fotos de turistas y las esculturas queridas por todos.
Las otras se fueron.
Aunque algunos aseguran que todavía queda una exposición incómoda en Vallarta…
