En la política jalisciense no hay silencios inocentes… y cuando alguien levanta la voz, casi siempre es porque el agua ya le anda llegando al cuello. Esta semana, el que decidió salir a dar manotazo sobre la mesa fue Pablo Lemus Navarro, quien —ni tardo ni perezoso— salió a respaldar a su bancada naranja para votar en contra del famoso Plan B de la reforma electoral en México.
NO SOMOS ALFIL DE MORENA
Pero ojo… porque aquí lo sabroso no es el voto en contra —eso ya se esperaba—, sino el tonito con el que lo dijo. Lemus no solo marcó postura, sino que se aventó una frase con veneno bien calculado: que Movimiento Ciudadano no es “alfil de Morena”. ¡Tómala!
EL QUE MUCHO NIEGA…
Y es que en este ajedrez político, cuando alguien se apura tanto a negar que juega para el otro bando… es porque ya hay quien le anda contando las piezas. Porque, seamos francos, más de uno en la grilla nacional ya veía a los naranjas haciendo jugadas medio raras: votaciones cruzadas, coincidencias incómodas y ese extraño “ni contigo ni sin ti” con la 4T.
SILENCIO ESTRATÉGICO
Por eso, el mensaje de Lemus no fue casualidad… fue control de daños. Un “aquí no nos mandan” con dedicatoria directa a quienes ya los traían etiquetados como comparsa guinda.
Pero en este nido de víboras, las palabras pesan menos que los hechos. Porque mientras en público se pintan de oposición firme, en corto —dicen los que saben— la política se sigue negociando con la vieja receta: acuerdos, guiños y silencios estratégicos.
LA TERCERA VÍA
Y ahí es donde empieza el verdadero juego. Porque MC lleva rato queriendo venderse como la “tercera vía”, ni PRIAN ni Morena… pero esa narrativa cada vez se les complica más. ¿Cómo sostenerla cuando votas distinto en lo local, pero coincides en lo nacional? ¿Cómo convencer de independencia cuando a veces pareces bisagra?
IMPROVISADO NO ES
Lemus, que no es ningún improvisado, lo sabe. Por eso se adelanta, se posiciona y manda señal a dos bandas: a su militancia —para que no cunda el nervio— y a la opinión pública —para que no los metan en el mismo costal que Morena—.
El problema es que en política, la percepción es reina… y cuando la duda se instala, no hay discurso que alcance.
SIMPLE CÁLCULO
Así que mientras los naranjas afinan su voto en contra y presumen dignidad política, en los pasillos sigue flotando la pregunta incómoda: ¿es convicción… o simple cálculo?
Porque, querido lector, aquí entre víboras, nadie se mueve por principios… sino por conveniencia. Y en este tablero, el que hoy niega ser alfil… mañana podría estar cantando jaque mate desde otro color.
