Si México tiene sobrada fama de ser una república bananera, con la decisión de la empresaria Sarahy Hernández de regalar mil 700 kilos de plátanos en las colonias populares de Puerto Vallarta se confirma esa lamentable percepción.
Tras muchos años de hacer política a la sombra de los varones, el primero su marido Carlos Murguía Cibrián y el segundo su compadre Luis Munguía, la empresaria del ramo de la salud se declara lista para iniciar su nueva etapa como política independiente.
Y nada mejor que debutar regalando plátanos entre los electores, 1.7 toneladas del fruto amarillo que fueron repartidas en diversas colonias del municipio durante el día de ayer.
Sarahy Hernández y Carlos Murguía Cibrián fueron un matrimonio destacado durante los años en que Carlos fue un becerro de oro del panismo local gracias al empoderamiento de sus señores padres, quienes tras su salida del PAN fueron muy asesores de Ramón Guerrero El Mochilas ya como Movimiento Ciudadano.
De esa época data la relación entre el matrimonio Murguía Hernández y Luis Munguía, la cual culminó en un compadrazgo que le permitió a Sarahy mantenerse ligada a Munguía luego de que se acabara su matrimonio con Carlos.
En una reciente entrevista en redes sociales Sarahy Hernández puso como palo de gallinero a Carlos Murguía Cibrián, a quien tachó de bueno para nada, incapaz de pagarle unas palomitas a su hija en Liverpool, y mucho menos pagarle una pensión alimenticia justa.
De vendedor de cremas no lo bajó.
En cambio, a su compadre Luis Munguía no lo tocó ni con el pétalo de una rosa, aunque reconoció que le renunció al Instituto de la Mujer porque de plano no había ni aire acondicionado.
El caso es que doña Sarahy debuta como política independiente, dispuesta a disputarle a la mismísima Karina Vallarta la posibilidad de pasar a la historia como la primera candidata independiente en ganar la alcaldía de Puerto Vallarta.
Y para ello nada mejor que iniciar su precampaña regalando plátanos, convencida tal vez de que los electores son unos muertos de hambre dispuestos a dar su voto a cambio de un racimo de plátanos.
No hay una visión de futuro, no hay críticas con el desgobierno municipal, no hay propuestas, sólo 1.7 toneladas de plátano generosamente donadas por la empresa familiar.
¡Bienvenidos sean a la política bananera!
