Hay servicios que uno pide desde el teléfono y llegan en minutos: comida, café, mandados… y ahora hasta una motocicleta para llevarlo a uno de un lugar a otro.
El problema es que en Jalisco esa última opción puede llevarte muy rápido… pero también puede llevarte directo al hospital.
El gobernador Pablo Lemus Navarro llamó a la ciudadanía a evitar los servicios de transporte de pasajeros en motocicleta solicitados mediante aplicaciones digitales, porque esta modalidad está prohibida por la Ley de Movilidad del estado.
ACCIDENTES
Y aunque el llamado tiene como referencia principal al Área Metropolitana de Guadalajara, donde el gobernador aseguró que los accidentes en motocicleta se han quintuplicado, el tema también debe hacernos ruido en Puerto Vallarta.
Porque aquí las motocicletas ya forman parte del paisaje cotidiano. Las vemos entre automóviles, camiones, turistas y repartidores, y no falta quien maneje como si estuviera compitiendo por la pole position del Gran Premio de Vallarta.
El problema es cuando atrás va un pasajero.
Lemus advirtió que muchas veces estos usuarios viajan sin casco y quedan expuestos a la velocidad o a una maniobra imprudente.
Y aquí me acordé de mi abuela Petra Navarro. En alguna ocasión le dije que quería una motocicleta.
Ella ni siquiera se tomó tiempo para pensarlo.
Me respondió, clarita como el agua: “Primero te compras el cajón.”
¡Santo remedio! -nunca compré la moto.
PERO ERA SABIA
Mi abuela no conocía las aplicaciones, ni las plataformas digitales, ni los algoritmos. Pero conocía perfectamente el peligro.
Hoy las autoridades estatales están reforzando los operativos para retirar de circulación las unidades que ofrecen este servicio y sancionar a los conductores.
Y en Puerto Vallarta el mensaje debería escucharse con especial atención, porque además somos una ciudad turística y muchos visitantes utilizan aplicaciones para moverse sin necesariamente conocer nuestras calles, nuestra circulación y nuestros riesgos.
Sí, la motocicleta puede ser más rápida.
Puede ser más barata.
Puede ahorrarnos tiempo.
Pero hay algo que no debería ahorrarnos nunca: la prudencia.
Porque una aplicación puede decirnos cuánto cuesta el viaje y cuánto tardará en llegar.
Lo que no puede decirnos cuánto vale nuestra vida.
Así que antes de subirnos porque “llega más rápido”, quizá convenga recordar aquella vieja sentencia de mi abuela: “Primero te compras el cajón”.
Y quizá, después de todo, no era una ocurrencia de abuela… pero era sentido común.
