Mi fiesta sorpresa de cumpleaños terminó siendo mucho más que eso. Fue un gran momento para abrazar a los amigos.
Para vernos, reírnos, recordar historias y disfrutar de estar juntos. Y eso, con el paso de los años, se vuelve un verdadero regalo.
Jorge Luis Borges decía que “la amistad no necesita frecuencia”. Y creo que es verdad. Hay amigos a los que quizá no vemos todos los días, pero cuando nos encontramos, parece que el tiempo no hubiera pasado.
Y García Márquez hablaba de ser fiel a los viejos amigos. De esos que están, que acompañan y que uno también procura cuidar. Porque la amistad, como todo lo que vale la pena, hay que cultivarla.
Por eso quiero agradecerles de corazón por haber estado conmigo. Por sus abrazos, sus palabras, las risas y, sobre todo, por el cariño.
Siempre he creído que, como decía nuestro líder Andrés Manuel López Obrador, amor con amor se paga, y ese día me sentí muy querido.
Me quedo con esos momentos, rodeado de gente que quiero y que forma parte de mi vida. Y también con la certeza de que cuando hay amistad, confianza y cariño, podemos hacer muchas cosas juntos.
Porque al final, somos una familia.
Gracias por estar.
