¡Agárrese, porque en Morena, PT y Verde ya empezaron a aparecer las primeras grietas en esa fotografía familiar donde todos salen abrazados y sonriendo!
Reginaldo Sandoval, coordinador de los diputados del PT, soltó la bomba: su partido podría hacer que Morena pierda hasta 12 gubernaturas en 2027. Doce.
Eso ya no es una amenaza con recadito incluido; eso es prácticamente sacar el mapa electoral, ponerle cruces y decir: “A ver, ¿cuántas alcanzamos?”
QUE SEA MENOS
Pero Ricardo Monreal salió al quite y le bajó volumen a la advertencia: dijo que no cree que el PT tenga la fuerza suficiente para provocar semejante desastre.
¡Qué manera tan elegante de decir: “Compañero, tampoco te emociones”!
Aunque el verdadero pleito no está en las declaraciones.
Está en las candidaturas.
TAMBIÉN YO PUSE VOTOS
Porque Morena habla de unidad, transformación y proyecto común; el PT recuerda que también ha puesto votos sobre la mesa; el Verde seguramente hace sus cuentas…
Y todos, absolutamente todos, parecen tener una pregunta rondándoles la cabeza: “¿Y la candidatura para quién?”
Ahí se acaba rapidito el romanticismo de las alianzas.
Porque mientras hay elecciones que ganar, todos son hermanos.
¿FRATRICIDIO?
Pero cuando llega el reparto de candidaturas, hasta los hermanos empiezan a revisar quién se quedó con la herencia.
Y mientras los aliados discuten, el PRI de Aguascalientes ya apareció con una sonrisa de esas que no necesitan explicación.
YA SALIÓ EL PEINE
Kendor Macías, dirigente estatal priista, propuso una “megacoalición” con otras fuerzas políticas y dijo que están abiertos a sumar.
¡Mire nomás qué casualidad!
Los priistas escucharon que Morena, PT y Verde tienen diferencias y, en lugar de llevarles flores, llegaron con contrato matrimonial.
Así funciona la política.
Cuando una familia se pelea, siempre aparece alguien en la puerta preguntando: ¿todavía hay lugar en la mesa?
Ahora bien, más allá del chascarrillo, hay algo que los ciudadanos deberían mirar con atención.
LOS ACUERDOS
Las alianzas electorales no solamente se construyen con discursos. También dependen de acuerdos sobre candidaturas, gobiernos, representación y objetivos comunes.
Y cuando esos acuerdos empiezan a crujir, las consecuencias no necesariamente se quedan en las oficinas de los partidos.
Terminan apareciendo en las boletas.
PLEITO VERBAL
Por eso la advertencia del PT y la respuesta de Monreal Ávila tienen algo más importante que el pleito verbal: muestran que la negociación rumbo a 2027 ya está en marcha.
Y apenas estamos en septiembre de 2026.
Así que todavía falta bastante.
Habrá reuniones, mesas técnicas, abrazos, fotografías, declaraciones de unidad…
Y, seguramente, alguno que otro portazo discreto.
Porque en política todos quieren transformar al país.
Pero cuando llega la hora de repartir las candidaturas… ¡hasta la transformación necesita turno!
Que tenga un excelente fin de semana.
