No es la primera vez que Víctor Bernal rompe lanzas con Luis Munguía, el primer choque ocurrió durante los días previos al registro de la planilla del Partido Verde allá por el 2024. Tras negociar una posición en la planilla Bernal descubrió que había sido registrado en otra posición, muy lejos de los primeros cuatro lugares.
Justificadamente estalló en cólera y anunció su decisión de renunciar a la planilla, pero gracias a Andrés González Palomera se mantuvo dentro del proyecto, disciplinándoselos ante la injusticia que sufrió.
Irónicamente tiempo después sería Víctor Bernal quien le daría terapia a Andrés González para que no renunciara a la jefatura de gabinete que simbólicamente le dio el alcalde Luis Munguía.
Y es que en los primeros dos años de este gobierno Andrés González Palomera ha renunciado a su cargo por lo menos en cinco ocasiones, por lo que cada que se le acerca a Munguía con otra renuncia éste le da una palmada en la espalda y le pide que se vaya a trabajar.
El caso es que Víctor Manuel Bernal y Luis Munguía ya no son amigos, si es que alguna vez lo fueron. Fue durante la pasada reunión de ayuntamiento suspendida por el alcalde cuando se dio cuenta que ya no contaba con el respaldo de la mayoría verde para sacar adelante sus iniciativas.
Loa rebelión en la granja ecologista fue encabezada por Víctor Bernal y Paco Sánchez, quienes lograron el apoyo de la mayoría de la bancada oficial.
Solamente quedaron del lado de Luis Munguía los regidores Laurel Carrillo, Don Chonito y el Titi Bravo, los tres encandilados por el alcalde con la promesa de que los dejará de interinos a finales de año cuando se lance en busca de su próxima candidatura, ya sea la alcaldía o alguna diputación.
El resto de regidores verdes finalmente se atrevió a enfrentarse al alcalde, aunque en honor a la verdad casi nadie conoce sus nombres, si acaso el de la regidora Marcia, a quien el respetable la identifica no por sus iniciativas sino por ser esposa del concesionario de Puerto Mágico, el señor de quien también muy pocos conocen su nombre, pero ya aparece de puntero en las encuestas con casi 40 puntos de popularidad.
Ante la quemazón del gobierno municipal, la chiquillada del Verde se plantó ante Munguía y le dejó claro que ya no le van a solapar sus abusos, imponiéndole como primer punto el cero % de incremento a los impuestos municipales del año entrante.
El segundo golpe de los ediles verdes le dolió más al alcalde: la obligación de reducir la nómina en más de 240 espacios, con dedicatoria especial para los gerentes que cobran mucho y hacen poco.
Y ahí si que el alcalde no se quedó con las ganas y les reviró a sus regidores donde más les duele: me van pasando una lista de sus 50 recomendados para darles chicharrón, porque, aunque sólo tienen derecho a dos asistentes, todos los regidores, incluidos los de oposición, tienen chingos de recomendados incrustados en la nómina.
Dicen los que lo vieron que el pleito de Munguía y Bernal estuvo a punto de llegar a los golpes, aunque en lo personal no me imagino al alcalde peleando como hombrecito, máxime con esa pinta de arquitecto que tiene todo fino y exquisito. Pero dicen los enterados que sí estuvieron a punto de darse unos buenos cates.
Lo cierto es que esta situación altera por completo el rumbo político de la contienda, porque Luis Munguía no llegará muy lejos si se pone en manos de sus gerentes para que le operen la reelección.
Por lo pronto ya empezaron a caer los peces gordos, aunque todavía no corren a ningún gerente. Un jovenazo de nombre Diego López, titular de Guardia Ambiental, que antes se llamaba Desarrollo Social, presumió en sus redes que ya presentó su renuncia al cargo porque le resulta imposible seguir defendiendo a Munguía:
“Deposité mi confianza en esta administración y quise darle una oportunidad real. Con el tiempo, sin embargo, me he encontrado en desacuerdo con varias de las decisiones que se han tomado, y llegué a una conclusión que no puedo evadir: hay cosas que ya no se pueden defender, y sostenerse en el cargo sin las condiciones para actuar en consecuencia se volvió, sencillamente, insostenible”. Tardó dos años el chamaco en descubrir que el gobierno de Luis Munguía es indefendible. Pero sólo hay que recordar un dato: Diego López entró al ayuntamiento como parte de la cuota de poder de la diputada Yussara Canales, de quien se desligó cuando la doctora rompió con Munguía, así que eso lo explica todo
