Tras un largo tiempo de coquetear con la posibilidad de buscar el poder político en Puerto Vallarta, la popular influencer y comerciante Karina Vallarta parece haber tomado una decisión: impulsar la candidatura de su actual pareja Cristian Jesús Medina González por la vía independiente.
Karina Vallarta se posicionó rápidamente ante la opinión pública vallartense gracias a sus divertidos posteos en sus redes sociales, dando vuelo a su lenguaje coloquial sin pelos en la lengua, donde lo mismo promueve sus productos chinos que sus severas críticas hacia el gobierno municipal.
Con más de 60 mil seguidores en su perfil principal de Facebook, la señora Karina se ha ganado el respaldo de miles de sus seguidores porque dice las cosas de manera cruda, sin anestesia, lo que le valió el canto de las sirenas que le empezaron a hablar al oído para que se emocionara con la posibilidad de ser presidenta municipal.
Su momento estelar le llegó cuando encabezó el cierre vehicular del centro de Puerto Vallarta, obligando al alcalde Luis Munguía a sentarse a negociar.
Poco después resintió el abandono de sus apologistas, cuando tras apoyar a los comerciantes del centro que se oponían al cierre y remodelación de la Av. México en plena temporada alta, los mismos comerciantes se sentaron a negociar con el alcalde y la dejaron fuera de la mesa del diálogo.
Formada a golpes en la escuela de la vida, siendo madre soltera adolescente y, según ella misma confiesa y presume, haber estado anexada por problemas de alcoholismo, Karina Vallarta se empoderó muy rápido debido a su hábil manejo de las redes sociales, lo mismo para vender su mercancía que para comunicar sus opiniones políticas.
Pero una cosa es ser exitoso en el comercio y ser divertido y crítico en el Feis, y otra muy distinta es convertirse en una figura política seria que realmente encabece un movimiento social que busque el beneficio de un municipio como Puerto Vallarta.
Bien dicen que entre broma y broma la verdad se asoma, por eso las frecuentes bromas de Karina en torno a la posibilidad de postularse para un cargo político tienen algo de verdad en el fondo, porque la adulación colectiva termina de marear hasta a los equilibrados.
El problema de Karina, quien se anotó su primer éxito mediático al elegir como su nombre artístico el de Karina Vallarta, es que lo mismo habla de sus propuestas para Vallarta, que de sus divorcios.
En sus redes sociales lo mismo se le ve promocionando sus productos piratas que presumiendo su nuevo negligé o posando en atrevida lencería, lo cual no es nada recomendable para alguien que a menudo coquetea con la posibilidad de iniciar una carrera pública.
Por supuesto que abundan los casos a nivel nacional y mundial de personajes que han logrado acceder al poder luego de haber llevado vidas privadas escandalosas, pero en Puerto Vallarta el electorado no es tan open mind, por eso todos los homosexuales que han buscado el poder lo primero que hicieron fue fingir un matrimonio o por lo menos se alquilaron una novia.
Tras varios meses de jugar con la posibilidad de meterse a la política partidista, Karina Vallarta de pronto se relacionó con un joven que ya llevaba varios años picando piedra en el Partido del Trabajo, Cristian Medina.
Entre ambos escenificaron una divertida historia de sexo, pudor y lágrimas, donde el divorcio de Karina y la separación de Cristian mantuvo muy entretenidos a los fisgones del Feis.
En ese contexto Karina se tomó la libertad de acudir a un evento de formación política de jóvenes petistas, en compañía por supuesto de su amigo Cristian.
Poco tiempo después el jovenazo renunció al PT y empezó a promoverse en sus redes sociales como si fuera la última Cocacola del desierto.
Con apenas 7 mil seguidores en su Feis, Cristian Medina tiene muy claro que su mayor activo en su nueva etapa de político independiente se llama Karina Vallarta. Le corresponderá a ella decidir si pone todo su capital mediático a sus órdenes.
De entrada pareciera que la pareja ya ha tomado una decisión: Cristian será el rostro serio del proyecto y Karina será la que le aporte los votos provenientes de su miles de seguidores.
El problema es que ni los votos ni el carisma se trasvasan fácilmente, sobre todo porque Cristian Medina no se caracteriza por su carisma, sino por su arrogancia. En sus posteos y en vivos proyecta ser un autentico higadito. Mientras Karina asegura en sus redes que Cristian no es político, éste presume en su Feis que apenas lleva dos años haciendo política y ya los políticos de Vallarta están asustados por el desmadre que les “ando haciendo”.
Pero lo peor de todo es que este proyecto, que para Karina Vallarta parece ser una más de sus frecuentes y divertidas ocurrencias, podría ser veneno puro para quienes desde hace meses vienen tejiendo en serio una candidatura independiente, como es el caso del Chiquis Rodríguez, quien al parecer ahora sí se animará a postularse como candidato independiente.
Sin duda alguna Puerto Vallarta requiere figuras frescas como la de Karina Vallarta, pero a su vez ella debe asumir el compromiso con seriedad, en caso de que realmente le interese impulsar un proyecto personal o de pareja.
Hay municipios donde al alcalde es malhablado y se ve muy bien, pero Puerto Vallarta requiere políticos con estatura, acordes al nivel de Puerto Vallarta como destino de importancia internacional.
Pero si recordamos que el municipio ha sido gobernado por El Pitas, El Mochilas y El Cepillo, pues entonces a lo mejor le estamos pidiendo demasiado a la señora Karina, porque a lo mejor como está actualmente ya es digna de ser la primera alcaldesa de este sufrido municipio.
Del príncipe consorte no hay mucho que hablar, nada que venga del PT merece un análisis serio de su perfil político.
