El pasado 15 de agosto la regidora Melissa Madero revivió uno de los más arteros atracos al patrimonio de todos los vallartenses: el convenio firmado por el ayuntamiento mediante el cual se compromete a rentar por un plazo de 10 años una oficina en la plaza denominada Puerto Mágico para el funcionamiento de la oficina local de enlace con la Secretaría de Relaciones Exteriores.
El lugar donde se tramitan los pasaportes, para que quede más claro.
Pese a que la iniciativa redactada por el secretario Juan José Velázquez Hernández establece con claridad que el municipio sólo podrá arrendar espacios físicos para oficinas cuando no cuente con ellos, el pleno del ayuntamiento olvidó que cada mes pagamos más de un millón de pesos por el arrendamiento de la UMA donde es bien sabido que abundan los espacios vacíos.
El acuerdo 0436/2025 fue presentado al pleno en la sesión de ayuntamiento del 18 de diciembre del año pasado por el Síndico Francisco Sánchez y obliga al municipio a rentar por 10 años un espacio en Puerto Mágico mediante un pago mensual de 100 mil pesos.
El mismo acuerdo establece que si el municipio decide cancelar anticipadamente este contrato con Puerto Mágico se obliga a pagar el total de los meses restantes del convenio.
El convenio fue votado en esa sesión por 14 votos a favor y dos abstenciones, la de la regidora Melissa Madero que alegó no conocer el nombre del apoderado legal de Puerto Mágico, y de la regidora Marcia Bañuelos, conocida por todos de ser la esposa de Vicente Aguilar Sosa, representante de Puerto Mágico y públicamente dueño de la concesión de 50 años que le permite explotar comercialmente esas instalaciones donde está la terminal de API.
El acuerdo de diciembre del año pasado sustituyó a otro firmado en mayo del mismo año con terminación en diciembre, redactados en los mismos términos. A excepción de las dos ediles ya citadas, los otros 14 regidores votaron a favor de este robo en despoblado, que en términos reales es un pago adicional al empresario de Puerto Mágico, que fue uno de los financiadores de la campaña de Luis Munguía, quien en agradecimiento incluyó en su planilla a la señora Marcia Bañuelos.
El tema salió de nuevo a la luz pública el pasado 15 de agosto, cuando el síndico Paco Sánchez presentó ante el pleno un acuerdo que buscaba modificar uno de los puntos más polémicos del convenio: la obligación del municipio de pagar rentas pendientes en caso de cancelación anticipada del contrato de arrendamiento.
A pesar de que esa modificación beneficia directamente al municipio, la regidora Melissa Madero armó tal escándalo que el punto no fue aprobado por el pleno, quedando en las condiciones leoninas en que se firmó inicialmente.
Ante este escenario dos cosas están claras; la forma burda y cínica en la que nuestros regidores aprueban iniciativas que benefician a particulares e implican un grave daño al patrimonio de todos los vallartenses.
Porque pagar 1 millón 200 mil pesos al año por la renta de un espacio que el municipio no necesita porque los tiene de sobra en la UMA y la presidencia municipal es a todas luces una cabronada, máxime cuando esa renta beneficia directamente al patrimonio familiar de una regidora.
La otra cuestión radica en por qué Melissa Madero no votó en contra de esa iniciativa tan nefasta que obliga al pueblo vallartense a pagar 12 millones de pesos por la renta de un espacio que no necesita debido a que los tiene de sobra en sus dos sedes administrativas, donde por muchos años operó con efectividad la oficina de Pasaportes.
En lugar de votar en contra, Melissa se abstuvo, simple y sencillamente porque en diciembre del año pasado mantenía una alianza política con Luis Munguía y cuando políticamente no le convenía votar a favor de una iniciativa del alcalde simplemente se abstenía.
Es ridículo suponer que el 18 de diciembre pasado Melissa Madero no sabía que el dueño de Puerto Mágico es el esposo de la regidora Marcia Bañuelos, con quien sostiene un abierto enfrentamiento político desde el inicio de esta administración.
Durante la sesión del 18 de diciembre pasado Melissa aseguró no saber quién era el representante legal de Puerto Mágico y reclamó a Luis Munguía por pedirles que votaran un acuerdo sin saber con quién estaban firmando, pero al momento de la votación simplemente se abstuvo, no votó en contra.
Se aplaude el agresivo trabajo que en los últimos meses viene realizando Melissa Madero como único contrapeso ante las abusivas iniciativas del alcalde, pero es imposible olvidar que durante todo el año pasado se desempeñó como aliada política del alcalde.
En cuanto al resto de regidores, sólo resta destacar su desinterés por defender el patrimonio de los vallartenses y trabajar buscando solamente el beneficio personal. La historia se los reclamará.
