Una de las pruebas más evidentes de la ineficiencia gubernamental se encuentra en el crucero más importante del municipio: el crucero del Pitillal
Puerto Vallarta, el destino turístico más importante de Jalisco y del occidente de México, está pasando por una etapa negra en cuanto a rehabilitación de las vías de comunicación, debido a la falta de mantenimiento e interés del gobierno municipal, encabezado por Luis Munguía González.
Una de las pruebas más evidentes de dicha ineficiencia gubernamental se encuentra en el crucero más importante del municipio: el crucero del Pitillal.
Este sitio, donde se unen la avenida Prisciliano Sánchez y la avenida Francisco Medina Ascencio, es además la primera imagen para miles de turistas que llegan en los cruceros internacionales.
Turistas que visitan Puerto Vallarta desde varios países del mundo y que lo primero que ven es la principal avenida de la ciudad completamente dañada, con enormes baches que no corresponden a un destino de clase mundial.
Estos baches crecen en tamaño y en número todos los días, a la vista de todos, menos de las autoridades, que a pesar de saber de ellos, han decidido no atenderlos.
La cantidad de vehículos que han caído y dañado sus neumáticos o su carrocería se cuentan por decenas. Entre transporte público, taxis, vehículos de plataformas y hasta motos, todos han caído en estos baches.
Las exigencias de que sean reparados han sido insuficientes para el gobierno de Munguía, que ya va para dos años al mando de Vallarta y lejos de mejorar la ciudad, la mantiene en uno de sus periodos más oscuros en la historia reciente.
